9 de diciembre de 2016

Visita virtual: VIRGEN DE LA LECHE, belleza y refinamiento en el alma de la materia













MEDALLÓN DE LA VIRGEN DE LA LECHE CON EL NIÑO Y SAN JUANITO
Francisco Salzillo (Murcia, 1707-1783)
1755-1760
Madera policromada
Museo de la Catedral, Murcia
Escultura rococó española. Escuela murciana














Un hecho que sorprende en la vida profesional del gran maestro Francisco Salzillo es la escasez de encargos recibidos desde la catedral murciana, a diferencia de la demanda masiva de obras para iglesias, conventos y cofradías de la ciudad del Segura. La causa bien pudo estar motivada por la dedicación de todos los esfuerzos y recursos económicos para levantar el ambicioso proyecto de la nueva fachada de la Catedral de Santa María (1736-1754), que se pretendía única e insuperable, una obra para la que ni Francisco, ni su hermano Antonio, más preparado para el arte de la labra, fueron requeridos para trabajar en ella, a pesar de que, cuando se inicia la obra en 1736, Francisco Salzillo ya llevaba diez años de andadura en Murcia, después de haberse hecho cargo del taller paterno.

No obstante, aunque Francisco Salzillo no fue requerido para el templo catedralicio, sede de la diócesis de Cartagena, sí lo fue por uno de sus canónigos más influyentes, don José Marín y Lamas1, que le encargó un precioso medallón que habría de presidir su oratorio privado y que fue elaborado por el maestro entre 1755 y 1760. Ajustándose a los gustos dieciochescos de mediados de siglo, Salzillo lo concibió con un formato elíptico —el diámetro mayor de 70 y el menor de 53 cm.— en el que se inscribe una delicada escena que representa a la Virgen de la Leche con San Juan Niño, tema que es realzado por una moldura oval dorada que se remata con motivos y rocallas de estilo rococó.

El medallón de la Virgen de la Leche fue donado a la catedral en 1775 por voluntad testamentaria de su propietario, siendo colocado en la capilla de San Andrés, pasando después al llamado Oratorio del Obispo y en nuestro tiempo al Museo Catedralicio, figurando entre sus piezas más atractivas.

En cuanto a la composición de su iconografía, aunque heredera en su finura de las bellas madonnas rafaelescas, puede encontrarse su inspiración directa en la delicada pintura de La Virgen con el Niño y San Juanito que en 1522 realizara Correggio, actualmente en el Museo de Bellas Artes de Budapest (ver ilustración al final del artículo), para lo que el escultor debió contar en el taller con una estampa grabada o con un dibujo suministrado por el comitente, una práctica habitual en los talleres de pintura y escultura, ajustándose con fidelidad a otra pintura de idéntica composición que se guarda en la iglesia murciana de San Juan.     


Respecto a la temática, hemos de considerar que no es algo casual, pues conviene recordar el auge que en esos años estaba experimentando en el ambiente católico contrarreformista más devoto el culto a los divinos fluídos2 —leche materna, lágrimas, sangre, etc.— repitiéndose las representaciones de lactancias místicas de algunos santos, entre ellos San Bernardo, como recurso para potenciar la figura de la Virgen como madre mediadora y transmisora de la sabiduría de Dios. En este sentido, también es significativo que una de las reliquias más veneradas de la catedral murciana fuese una gota de leche de la Virgen que fue regalada en 1714 por doña Mariana Engracia de Toledo y Portugal, marquesa de los Vélez, para ser depositada en su capilla familiar, así como el impacto que recibió el Cardenal Belluga por la Virgen que lloró en 1706 a causa de las derrotas sufridas por el ejército del futuro Felipe V, motivo de fervor popular por el que la imagen fue entronizada en un lugar preferente de la girola de la catedral.


El tema de la lactancia es el representado en este delicado medallón, con la figura adolescente de María reclinada y sujetando al Niño Jesús en su regazo, al que ofrece el pecho en un momento de absoluta intimidad. Sin embargo, a modo de instantánea, Jesús vuelve su cabeza y tiende su mano hacia la figura de su primo Juan, que, acompañado del pequeño cordero que le identifica, gesticula con las manos y levanta la cabeza estableciendo entre ellos una conversación o juego infantil, lleno de naturalismo, ante la mirada complaciente de la Madre.

Planteado como un altorrelieve, los volúmenes de las tres figuras casi llegan a estar trabajados en bulto redondo y despegados del tablero, con una de las piernas de San Juanito desbordando hábilmente el marco para acentuar el efecto tridimensional. Siguiendo una composición clásica de esquema piramidal y sobre la diagonal que establecen las cabezas de las tres figuras, Salzillo establece entre ellas una íntima relación a través del juego de miradas y del sutil lenguaje de las manos, no exento de gesticulación teatral.

La figura de María responde al arquetipo femenino habitual en el escultor, en este caso impregnado de un elegante movimiento de aire rococó en sus ademanes. Viste una simbólica túnica roja que llega hasta los pies, con una pequeña abertura a la altura del pecho y un amplio cuello que deja entrever una fina camisa blanca por debajo que también asoma en los puños. Un manto azul recubre el cuerpo formando delicados pliegues, con un remate de flecos dorados en la parte inferior y con un virtuoso trabajo de finísimas láminas en los bordes para simular un paño real. Se cubre con una toca de tonos ocres y esgrafiados dorados que realzan el exquisito trabajo de la cabeza, en la que, siguiendo los modelos de Correggio, queda visible parte del cabello, con una melena de raya al medio peinada hacia atrás y sujeta por una cinta roja, dejando visible parte de una trenza que forma un moño. El juvenil rostro es ovalado y terso, con frente despejada, párpados resaltados con ojos de cristal y boca pequeña ligeramente entreabierta para esbozar una sonrisa. Elegante es la disposición de las manos, fieles al modelo correggiano, la derecha mostrando el pecho y la izquierda sujetando al Niño con los dedos hundidos entre los pliegues de un paño de pureza blanco.

Muy atractivas son las figuras infantiles, en las que Salzillo se revelaría como un gran especialista, llegando a crear todo un universo de originales querubines entristecidos que acompañaban a la imagen de la Dolorosa y gráciles figuras exentas del Niño Jesús, muy apreciadas en el barroco español. En este medallón es especialmente elocuente el dinamismo del Divino Infante, que es presentado en total desnudez —para resaltar la fragilidad de la naturaleza humana de Cristo—, con la mano derecha reposando sobre el pecho de su Madre, la cabeza vuelta y el brazo izquierdo extendido hacia el pequeño Juan. De bella anatomía rolliza, sus miembros se despliegan en movimientos abiertos siguiendo las pautas del barroco, con una cabeza de frente muy alta sobre la que discurre un largo mechón y bucles sobre las orejas, realzando su naturalismo con ojos de cristal. Es arropado por la Virgen con un paño de pureza que forma delicados pliegues que se ajustan a su admirable anatomía, corroborando que una de las características de la escultura barroca fue la obsesión por el tratamiento de los plegados. Toda su figura irradia un movimiento que inevitablemente le convierte en el centro de la composición.

Otro tanto puede decirse de la figura de San Juanito, que, arrodillado a su lado, con una pierna desbordando el marco y la cabeza levantada, parece mostrar a Jesús algo entre sus manos, estableciéndose entre ambos un juego de fuerte carga teatral y naturalidad plena. Se cubre con la tradicional vestimenta elaborada en piel que deja uno de los hombros al descubierto, que como el pequeño cordero que le acompaña aluden, en su condición de Precursor, a sus futuras predicaciones en el desierto y al sacrificio de Jesús.

A diferencia de la pintura de Correggio, donde las figuras se recortan sobre un fondo neutro oscuro, Salzillo incorpora en el medallón de la Virgen de la Leche un luminoso fondo con un paisaje en relieve en el que aparece una ladera salpicada de pequeñas plantas y en lontananza un edificio, con aspecto de templo, entre un bosque de árboles, tras los cuales se vislumbra una montaña. En un segundo plano, a espaldas de la Virgen, se alza un tronco leñoso, talado y seco, y el tronco de una palmera, así como la ruina clásica de un templo pagano formada por un entablamento, la basa y un fragmento de una columna estriada, que adquieren el simbolismo de la victoria que supuso el nacimiento de Cristo sobre la Antigua Ley y el paganismo y la glorificación de la Virgen con la palma alegórica. 
En la parte superior, completando la escena, se incluye una caprichosa formación de nubes entre las que asoma la cabeza de un pequeño querubín, a modo de custodio, que define el carácter sagrado de los personajes representados.

Todo este trabajo del fondo está resuelto con elementos en pequeño relieve que contrastan con la volumetría de las figuras principales, prescindiendo de una degradación de volúmenes en los sucesivos planos y consiguiendo que las figuras protagonistas queden bañadas por efectistas juegos de claroscuro que su propio volumen produce, ratificando la idea de una escultura pintada o de una pintura en relieve. A ello también contribuyen los sutiles efectos de la policromía, donde a los colores lisos de las vestimentas —aquí Salzillo no recurre a los estofados que simulan suntuosas sedas murcianas habituales en otras de sus esculturas— se contrapone el trabajo de las carnaciones, que reciben el tratamiento de una pintura de caballete en las mejillas sonrosadas, en el curtido cuerpo de San Juanito frente a la palidez del Niño Jesús, etc.

Se trata, en definitiva, de una de las obras más amables y refinadas del gran maestro murciano, que con un planteamiento de raíz italiana e imbuido en la corriente rococó, incorpora en la ambientación elementos clasicistas3. Síntesis de las aportaciones de Francisco Salzillo a la escultura de su tiempo, la obra responde a los ideales de su etapa de madurez, cuando el movimiento de las figuras y el lenguaje de las manos son puestos al servicio de una fuerte espiritualidad y contenido místico.

Francisco Salzillo ya había realizado en 1738, con las mismas características y con la misma inspiración, otra escultura de la Virgen de la Leche para la iglesia de San Mateo de Lorca4, obra que desgraciadamente fue destruida.  


Informe y fotografías: J. M. Travieso.



NOTAS

1 El canónigo José Marín y Lamas, protector de los monjes jerónimos establecidos en La Nora, a pocos kilómetros de Murcia, también sería quien encargara a Salzillo la escultura de San Jerónimo penitente, obra cumbre del maestro que junto a la Virgen de la Leche se expone en el Museo de la Catedral de Murcia.

2 RAMALLO ASENSIO, Germán: Francisco Salzillo escultor, 1707-1783. Ars Hispanica, Madrid, 2007, p. 122.

3 PÁEZ BURRUEZO, Martín: El escultor Francisco Salzillo. Apuntes de su vida y de su obra. En Francisco Salzillo, imágenes de culto. Madrid, 1998, p. 30.

4 BELDA NAVARRO, Cristóbal: Francisco Salzillo y la escultura pintada. En Francisco Salzillo, imágenes de culto. Madrid, 1998, p. 55.

Correggio. Virgen de la Leche, 1522
Museo de Bellas Artes, Budapest























Francisco Salzillo. Medallón de la Virgen de la Leche, 1755-1760
Museo de la Catedral, Murcia














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8 de diciembre de 2016

Teatro: EL MALENTENDIDO, 10 de diciembre 2016






GRUPO DE TEATRO DOMUS PUCELAE
Cuéllar (Segovia)


Sábado 10 de diciembre
Sala Cultural "Alfonsa de la Torre", 19 horas.
EL MALENTENDIDO, de Albert Camus.
Grupo de Teatro Domus Pucelae.
Entrada gratuita.

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7 de diciembre de 2016

VIAJE: EL ENCANTO DE PERSIA, del 6 al 16 de abril 2017

PROGRAMA

Jueves, 6 de abril / Valladolid - Madrid - Teherán
Salida desde Vallsur, Camino Viejo de Simancas y desde la Plaza de Colón con dirección Madrid Barajas. Presentación en mostradores de línea aérea en vuelo Madrid-Teherán, con escala en Estambul u otra ciudad. Llegada a Teherán y alojamiento.

Viernes, 7 de abril / Teherán
Desayuno, visita a la ciudad, Museo Nacional (arqueológico e histórico, inaugurado en 1937), Palacio Golestán, obra maestra de la época de los Kayar y Patrimonio de la Humanidad desde 2013, Museo Reza Abbasi (de la época Safávida). Almuerzo y continuación de visitas; Palacio Jardín Sa’d Abad (conjunto palaciego de antiguas residencias del sha Reza), Mausoleo de Imamzadeh Saleh (uno de los santuarios más populares de la capital), Bazar de Tajrih. Cena y alojamiento.

Sábado, 8 de abril /  Teherán - Kerman - Bam
Desayuno. Traslado al aeropuerto para tomar el vuelo con destino a Kerman y continuación a Bam. Almuerzo. Visita a la ciudadela Arg-é Bam. En 2003 esta ciudad sufrió un terremoto dejando en ruinas la ciudad y la ciudadela. Cena y alojamiento.

Domingo 9 de abril / Bam - Kerman - Yazd
Desayuno y salida en dirección Kerman. Visita al Complejo Ganj Ali Jan (escuela, caravasar, casa de baños, Anbar Ab, mezquita, bazar), almuerzo, visita a la Mezquita de Viernes. Cena y alojamiento.

Lunes 10 de abril / Yazd - Pasagarda - Shiraz
Desayuno y visita a la ciudad, Complejo Monumental de Amir Chakhmagh (complejo construido en el SXV); Mezquita Jame (estilo arquitectónico perteneciente a los Teimuridas del S. XIV); Prisión de Alejandro (edificio actual del S XV); Torres del Silencio (cementerios zoroastrianos); Templo del fuego Zoroastro, (edificio de 1934); almuerzo. Pasagarda, (Monumento de Ciro El Grande); Traslado a Shiraz. Cena y alojamiento.

Martes 11 de abril / Shiraz
Desayuno y visita a la ciudad. Mezquita Vakil (construida en en 1773 durante el reinado de Karim Jan e Zand); Bazar Vakil (ubicado en el casco antiguo); Mezquita de Nasir al Molk (construida en 1870 por Nasir al Molk); Jardín de Narenjestán (construido entre 1879 y 1886 por la familia Ghavam); Mausoleo Shah Cheragh (uno de los lugares más sagrados de Irán); Tumbas de Hafez y Saadi (poetas insignes de literatura persa); Jardín de Eram (el actual del Siglo XVIII); Castillo Karim-Khaní (ciudadela situada en el centro de Shiraz). Almuerzo entre visitas. Cena y alojamiento.

Miércoles 12 de abril / Shiraz - Persépolis - Isfahán
Desayuno y salida con dirección a Isfahán, visitando Persépolis (visita a los restos de la antigua capital del Imperio Persa), Nahshe Rajab y Nagshe Rostam. Almuerzo y continuación en dirección a Isahán. Cena y alojamiento.

Jueves 13 de abril / Isfahán
Desayuno y visita a la ciudad. Gran plaza Nagshe Jahan (una de las plazas más grandes y espectaculares del mundo, construida a principios del siglo XVII, durante el reinado del emperador safavida Shah Abbas). Mezquita de Imam –Shah- (construida entre 1612 y 1638, muestra la plenitud de la policromía safávida); Mezquita de Sheikh Lotfollah (joya arquitectónica construida por el monarca Sha Abbas I entre 1602 y 1618); Palacio Aliqapu (obra maestra del período safávida); Gran Bazar (destacan todo tipo de artesanías); Palacio Chehel Sotún. Almuerzo durante la jornada. Cena y alojamiento.

Viernes 14 de abril / Isfahán
Desayuno y visita a la ciudad. Mezquita del Viernes -Jame- (ilustra de manera sobresaliente la evolución de la arquitectura de mezquitas desde el año 841 d. C.); Catedral armenia de Vank (la iglesia armenia más importante de todo el país ); Puente histórico de Kaju (considerado uno de los más bellos puentes del mundo, construido en 1650) y Puente Sioseh Pol (puente de los treinta y tres arcos, construido por orden de Sha Abbas I en 1602). Almuerzo durante la jornada. Cena y alojamiento.

Sábado 15 de abril / Isfahán - Kashan - Qom - Teherán
Desayuno y salida con dirección a Teherán. Visitas en ruta. Kashan, Jardín del Fin (lugar de recreo para los reyes safávidas, patrimonio de la UNESCO); Mezquita Agha Bozorg (construida hace 120 años, también con función de escuela coránica); Casa histórica de Boroyerdi (dedicada a un rico mercante religioso de Kashan). Qom, Mausoleo de “Masumeh (La superficie del recinto sagrado con sus galerías, tres patios y las tres mezquitas ocupa en total una superficie de 38.000 m2). Almuerzo en ruta. Cena y alojamiento.

Domingo 16 de abril / Teherán - Madrid - Valladolid
Desayuno y traslado al aeropuerto. Embarque con dirección a Madrid. Escala en Estambul u otra ciudad. Bus con dirección a Valladolid. Fin de los servicios.


PRECIO SOCIO EN HABITACIÓN DOBLE: 1890 €
PRECIO NO SOCIO EN HABITACIÓN DOBLE: 1940 €
SUPLEMENTO HABITACIÓN INDIVIDUAL: 280 €


REQUISITOS: Grupo mínimo 20 y máximo 30 personas.

INCLUYE:
n Autocar Valladolid/Madrid/Valladolid.
n Billetes aéreos en clase turista.
n Alojamiento en los hoteles indicados. Habitación doble/habitación sencilla con
incremento de suplemento.
n Todas las visitas y entradas según programa.
n Pensión completa.
n Guías de habla hispana.
n Transporte en autocar climatizado durante visitas y traslados.
n Guía Domus Pucelae.
n Dossier Domus Pucelae.
n Tasas de Aeropuerto incluidas.
n Visado.
n Seguro de Viaje.
n Reunión informativa en fecha a comunicar.

NO INCLUYE:
* Propinas y gastos personales o cualquier otro servicio no incluido en el itinerario.
* Los posibles incrementos, modificación precio carburante, incrementos del coste de
tasas aeropuerto, aumento valor impuestos, etc.
* Extras en hoteles, bebidas en comidas y propinas.
* Ningún servicio no especificado en apartado anterior.

NOTA:
El itinerario y visitas pueden sufrir alguna modificación sin perder el contenido en su conjunto.

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo a domuspucelae@gmail.com o tfno. 608419228, a partir de las 0 horas del día 12 de diciembre de 2016, con plazo máximo de reserva, incluido el pago de primer plazo: 10 de enero 2017.

Datos imperativo para la reserva:
• nombre, dos apellidos (igual que en pasaporte).
• DNI.
• Número de socio.
• Nº de teléfono, fijo y móvil.
• Dirección de correo electrónico.
• Domicilio postal completo.
• Código postal.

Forma de pago:
* Fecha límite 1 er. plazo y reserva: 10 de enero de 2017 / 550 €.
* Fecha límite de 2º plazo: 15 de febrero de 2017 / 670 €.
* Fecha límite la totalidad: 15 de marzo de 2017 / 670 €.
* No socios +50 € a pagar con el último plazo del 15 de marzo.
* Suplemento habitación individual a pagar en último plazo del 15 de marzo.
* Penalización por baja y/o anulación de la reserva: gastos de gestión 300 €.

INGRESOS:
A nombre de "Vista Oriente", en la cuenta de Banco Sabadell que facilitará Domus Pucelae.
Concepto: Viaje Irán Domus Pucelae.









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5 de diciembre de 2016

VIAJE: EXPOSICIONES EN MADRID, 30 de diciembre 2016

PROGRAMA

Salida a las 7 h. desde Vallsur y a las 7,15 h. desde la plaza de Colón con dirección a Madrid. A las 10 h. visita guiada a la exposición "Los Pilares de Europa" en Caixa Fórum. A continuación, traslado al Museo del Prado para visitar las exposiciones "El Maestro Mateo" y "Metapintura. Un viaje a la idea del arte". Comida en el café Gijón. A las 16 h. visita a la exposición "Sorolla en París" en la Casa Museo de Sorolla. Tiempo libre y a las 19 h. regreso a Valladolid.

PRECIO SOCIO:  Autocar + Dossier + Comida + Visitas  50 €
PRECIO SOCIO: Sólo viaje 15 €
PRECIO NO SOCIO: Sólo viaje 20 €

INCLUYE (precio básico):
Viaje en autocar.
Seguro de Viaje.

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Información y reserva de plazas en: domuspucelae@gmail.com o tfno. 608 419 228 a partir de las 0 horas del día 5 de diciembre.

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2 de diciembre de 2016

Fastiginia: Los inicios de la radio en Valladolid (1924-1936)


Estampas y recuerdos de Valladolid

La radio, como medio de comunicación de masas, tuvo sus orígenes en las últimas décadas del siglo XIX, cuando científicos como James Maxwell y Rudolf Hertz experimentaron las posibilidades de las ondas electromagnéticas, permitiendo que poco tiempo después otros colegas, como Guillermo Marconi, Nikola Tesla y Aleksandr Stepánovic Popov, consiguieran enviar los impulsos y señales eléctricas, lo que dio lugar al nacimiento de unas rudimentarias retransmisiones radiofónicas.

Enseguida aquellas demostraciones fueron objeto de atención de países como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, que vieron en ellas un potencial aplicable con fines militares, por lo que las emisiones de radio comenzaron a ser perfeccionadas y utilizadas durante la Primera Guerra Mundial. Acabado el conflicto, algunos empresarios fijarían su atención en la fabricación de rudimentarios aparatos de retransmisión y sus posibles usos, estableciéndose muy pronto emisoras en Nueva York y París en las que se produjeron las primeras emisiones radiofónicas, lo que estimuló el perfeccionamiento de los medios de emisión, de grabación —especialmente de los micrófonos— y los receptores, que enseguida alcanzaron un gran nivel de ventas.

Estudio de radio años 30
El proceso de implantación de retransmisiones radiofónicas en España fue paralelo al de otros países, siendo Antonio Castilla, experimentado ingeniero del Ejército, el creador de una empresa para la venta de aparatos de retransmisión y de recepción, naciendo en 1923 Radio Ibérica, la primera emisora de España.

El éxito de radioyentes no tardó en extenderse por todo el país en los años veinte, aprobándose en junio de 1924, en plena Dictadura de Primo de Rivera, el Reglamento de la Radiodifusión Española, comenzando a emitir ese mismo año, junto a Radio Ibérica, Radio Barcelona (EAJ-14), a la que siguieron en 1925 Unión Radio Madrid y su competidora Radio Catalana (EAJ-13).

De esta manera se implantaba en España un medio de transmisión oral de vanguardia que pronto se reveló como un medio idóneo de difusión propagandística de los pensamientos políticos, aunque las emisiones también se convirtieran en un entretenimiento de masas en el que no faltaban lecturas, debates de actualidad (serían célebres las tertulias de Ramón Gómez de la Serna), divulgación de cine, arte y obras literarias, servicios informativos y religiosos, la novedad de la música en directo y los mensajes publicitarios. La competencia entre las emisoras por captar oyentes con métodos creativos daría lugar a una nueva profesión: locutor de radio.

Calle Ferrari o Paseo de San Francisco, años 30
La expansión se continuaría en los años treinta, siendo un dato significativo el que Unión Radio, que se convertiría en la radio oficial del régimen republicano, retransmitiera el discurso oficial de investidura de Niceto Alcalá Zamora, primer Presidente de la proclamada Segunda República Española. Poco después, siendo Ministro de Comunicaciones Diego Martínez Barrio, se suprimía la censura y la radio experimentó un considerable crecimiento, aprobándose en diciembre de 1932 el Decreto para la adquisición de licencias para el establecimiento de radios locales, de modo que las 8 emisoras pioneras de los años veinte se convirtieron en 59, lo que estimuló la venta masiva de receptores de radio.

Entre aquellas emisoras figuraban Radio Burgos y EAJ-47 Radio Valladolid, primeros núcleos de radiodifusión en Castilla concedidos por el Gobierno de la República a los jóvenes empresarios emprendedores Fidel Ángel Martínez Sáez y Manuel Mata Villanueva.
Las pruebas de emisión de Radio Valladolid comenzaron a finales de 1932, tras instalarse el primer "estudio" en tres habitaciones del Hotel Francia, por entonces situado en la calle Teresa Gil, que se convirtieron en sala técnica, en oficina de programación y en locutorio. La expectación en la ciudad por tal innovación tecnológica, disparó la venta de receptores de radio, de marcas tanto nacionales como extranjeras, que se vendían en las recién abiertas tiendas especializadas.

Plantilla Real Valladolid años 30
Tras obtener las preceptivas autorizaciones gubernamentales, de ser apoyados por entusiasmados periodistas de El Norte de Castilla y de pasar un dilatado periodo de pruebas que culminó el 24 de enero de 1934 con la presencia en Valladolid del señor Budi, ingeniero de la Dirección General de Telecomunicaciones, que presentó un informe favorable, los empresarios Fidel Ángel Martínez Sáez y Manuel Mata Villanueva anunciaron el comienzo oficial de las emisiones el 1 de febrero de 1934, organizando una gran fiesta para celebrar el acontecimiento.  Fue entonces cuando se eligió el nombre oficial —EAJ 47 Radio Castilla Valladolid— y comenzaron las primeras emisiones compitiendo con Unión Radio Madrid, con mayores medios e implantación territorial.

El día de la inauguración intervino en las ondas Francisco de Cossío, por entonces director de El Norte de Castilla. En principio Radio Castilla Valladolid tenía tres emisiones diarias que ocupaban cuatro horas de programación: sobremesa (de 2 a 3 de la tarde), sección especial diaria (de 6 a 7 de la tarde) y emisión de noche (de 9,30 a 11,30), alcanzando una gran popularidad local, desde el primer momento, la locutora Ana Eugenia Viliesid Russell, que a diario concentraba a los vallisoletanos en torno a los receptores a las 2 de la tarde y que en su debut sus primeras palabras fueron: “Señoras, señores, las primeras palabras que pronuncie ante el micrófono como locutora o speaker de E.A.J.-47, Radio Castilla-Valladolid, han de ser de expresión de mi saludo cariñoso y cordial a todos los radioyentes”.
Gigantones de Valladolid en las fiestas

El equipo de la emisora creó un boletín oficial de la radio local, llamado Altavoz, en el que, además de instruir sobre el buen uso de los receptores, informaba tanto de las novedades de la radio local y nacional como de emisoras extranjeras, iniciándose con regularidad el 8 de marzo de 1934 la programación oficial.

Junto a la música y comentarios de la cartelera de espectáculos, se intercalaban noticias nacionales y locales, aunque en el aspecto informativo, desgraciadamente el ambiente de Valladolid estaba enturbiado por los sucesos ocurridos el 4 de marzo en el Teatro Calderón, cuando tras la fusión de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista de Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, con la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera, se produjeron altercados que culminaron con la muerte del estudiante de medicina Ángel Abella.

También en 1934 Radio Valladolid trataba de la celebración de la Semana Santa, incorporaba programas culturales, en colaboración con la Universidad, comenzó la retransmisión de partidos de fútbol, ofrecía cursos de francés e italiano (Sr. Santamaría), inglés (Gordon Clarke) y esperanto (Sta. Cuini), dedicaba un espacio a la audiencia femenina e incluso ofrecía tertulias de temática agrícola y sindical con el deseo de incorporar a estos sectores en las nuevas tecnologías.


Nacionales y falangistas celebrando el fin de la Guerra en la Plaza Mayor
El año 1935, que comenzaba ilusionante para el sector de la radio vallisoletana, se tornó en negro debido al pago de cánones sobre los derechos de autor, motivando las quejas de El Norte de Castilla, convertido en portavoz de la radio local. Al cumplir su primer año en las ondas, Radio Valladolid carecía de la financiación necesaria para mantener la programación y su cierre parecía inminente, aunque ante la amenaza de ser comprada por Unión Radio, la emisora pasó a tener a Jesús Varona como nuevo dueño, que cambió las horas de emisión y emprendió un proceso de modernización dando mayor impulso a la información, incluyendo conexiones con estudios de Madrid, y potenciando la información deportiva.

En ese momento los receptores de todo el mundo conocen un gran perfeccionamiento técnico y los modelos comienzan a renovarse año tras año, siendo muy solicitados los receptores dotados de onda media y onda larga (capaz de recibir las emisiones de las principales capitales europeas), que comienzan a depurar las líneas de aquellos diseños en torno a los cuales se reunía la familia.

Fachada del Ayuntamiento durante la Guerra Civil
En el año 1936 los oyentes de Radio Valladolid participaban de la difusión de las ideologías que se orientaban al enfrentamiento que culminó con el levantamiento militar que provocó la Guerra Civil. Valladolid, tras pocos días de resistencia, quedó bajo el dominio del bando nacional, tomando el control de la radio local los falangistas que apoyaban a los sublevados, que bajo la denominación de Radio FET nº 156 dieron comienzo a la propaganda nacionalsindicalista y que, acabada la contienda, se convertiría en uno de los principales altavoces de exaltación del régimen dictatorial de Franco.

Por entonces comenzaban nuevos tiempos para la radio local y para todo el país, pero esa es otra historia.

Toda la información de este artículo está tomada del trabajo "La revolución de la palabra: del lenguaje radiofónico al caso de EAJ-47 Radio Valladolid (1924-1936)", de Matteo Tomasoni, Universidad de Valladolid, 2011.      


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30 de noviembre de 2016

Exposición: ARMARSE A LA SUERTE, FIGURAS DE TAUROMAQUIA, del 1 de diciembre 2016 al 5 de marzo 2017



MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA
PALACIO VILLENA
     











     
     Ante todo conviene aclarar que en una época en la que constantemente se hacen escuchar las opiniones antitaurinas, nos referimos a los planteamientos razonados, esta exposición no debe entenderse en ningún caso como una exaltación de la llamada "fiesta nacional", sino como una muestra incomparable de nuestra memoria histórica, relacionada con la fiesta popular a través de una sorprendente y única colección de esculturas dieciochescas que, con un destacado valor artístico y etnográfico, nos transmiten no cómo somos ahora, sino cómo fuimos antaño.

El conjunto de tauromaquia expuesto, que tiene una antigüedad de 226 años,  ingresó en el Museo Nacional de Escultura en el año 1999 y representa una serie de suertes taurinas que fueron realizadas por el escultor Juan Cháez (Málaga, h. 1750-Madrid, h. 1809) recreando una corrida que en septiembre de 1789 se celebró en la Plaza Mayor de Madrid con motivo de la subida al trono del rey Carlos IV y la jura del príncipe heredero, el futuro Fernando VII.

La colección, compuesta por figuras de toreros, toros y caballos, ofrece el aliciente de conservar los textiles originales, con un trabajo de sastrería refinada que desde el año 2013, junto a las tallas de madera y los accesorios, ha sido sometida a un proceso de restauración integral y multidisciplinar que ha devuelto a las figuras muchos matices que se habían perdido con el paso del tiempo. Precisamente es la presentación del conjunto restaurado el motivo que ha animado a la organización de la exposición.

La serie está integrada por siete grupos que definen las suertes taurinas de una lidia, comenzando por un alguacil a caballo, dos suertes de varas, tres suertes de matar y un grupo de mulillas, incluyendo la original escena de Pepe Hillo herido y asistido por dos peones. Una característica a resaltar es que las figuras de los tres matadores son retratos originales de los célebres toreros Joaquín Rodríguez "Costillares", Pedro Romero y José Delgado Guerra "Pepe-Hillo", al igual que los del picador Laureano Ortega de Isla y el banderillero Manuel Rodríguez Nona "Nonilla".

El conjunto, verdadero documento histórico, responde a la corriente costumbrista desarrollada en España a finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuyo máximo representante es Francisco de Goya, del que expone la pintura de El garrochista del Museo del Prado, el tapiz de La novillada de Patrimonio Nacional, según uno de sus cartones, un aguafuerte de su serie de Tauromaquia y otro de los Disparates, ambos del Museo Lázaro Galdiano. Asimismo, ambientando el contexto en el que se realizó la obra también se muestra el Retrato del torero Joaquín Rodríguez Costillares, realizado en 1880 por Joaquín Domingo Marqués, el óleo La plaza partida de Eugenio Lucas, una serie de estampas con Suertes taurinas de Antonio Carnicero, las estampas de un Bolero y una Maja de Antonio María Esquivel, el Traje de torero de Pepe Hillo, confeccionado a finales del siglo XVIII, indumentaria de la época, abanicos, etc., que se acompañan de paneles explicativos relativos a cada uno de los capítulos de la muestra.    


HORARIO DE VISITAS
De martes a sábado, de 11 a 14 h. y de 16,30 a 19,30 h.
Domingos y festivos, de 11 a 14 h.
Lunes cerrado.

Entrada gratuita.







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29 de noviembre de 2016

Exposición: MIGUEL DELIBES. CINCO HORAS CON MARIO. CINCUENTA AÑOS DE HISTORIA, del 1 de diciembre 2016 al 22 de enero 2017



SALA MUNICIPAL DE EXPOSICIONES DE LA CASA REVILLA
Organiza: Fundación Miguel Delibes y 
Ayuntamiento de Valladolid

Comisariada por Amparo Medina-Bocos, esta exposición supone un recorrido por la historia de cincuenta años de una novela que a muchos les recordará una época de sus vidas y a los más jóvenes les permitirá acercarse a un mundo quizá para ellos desconocido, aunque no tan lejano en el tiempo.



HORARIO DE VISITAS
De martes a domingo, incluidos festivos, de 12 a 14 h. y de 18,30 a 21,30 h.
Lunes cerrado.


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28 de noviembre de 2016

25 de noviembre de 2016

Theatrum: LA NUBE DE VERANO, un bullicioso ninfeo como exaltación de la belleza femenina









LA NUBE DE VERANO
Antonio García Mencía (Madrid, 1853-1915)
1901
Óleo sobre lienzo
Ayuntamiento de Valladolid (Depósito del Museo del Prado)
Pintura romántica y costumbrista del siglo XIX










Antonio García Mencía. Izda: La nube de verano / Dcha: Alegoría del Tiempo
En una de las dependencias del Ayuntamiento de Valladolid se conserva una bella pintura de grandes dimensiones —300 x 250 cm.— cuyo autor es Antonio García Mencía, un destacado pintor madrileño que en su obra experimentó las diversas tendencias estéticas de un tiempo marcado por la transición de las últimas décadas del siglo XIX a los albores del XX.

La pintura, que recibe el título de "Nube de verano", le sirve al pintor como excusa para realizar una composición alegórica, referida a los aguaceros estivales, en la que coloca decenas de desnudos de jóvenes mujeres, ingrávidas entre oscuros nubarrones y vertiendo agua con grandes cántaros en medio de una gran algarabía.

François Boucher. El Triunfo de Venus, 1740. Nationalmuseum, Estocolmo
En tan original composición, el pintor, que a lo largo de su carrera profesional dejaría patente su pasión por las jóvenes figuras femeninas, se inspira en las ninfas de la mitología griega, aquellas deidades menores que, bajo la forma de hermosas doncellas desnudas o semidesnudas, nunca envejecían y animaban la naturaleza siempre asociadas al agua.

En esta fantástica reunión masiva de ninfas o mitos que moraban la tierra y que con frecuencia eran objetivo de los sátiros, consideradas inmortales por Homero (Iliada XVII 78), el pintor despliega toda una serie de desnudos femeninos en las más variadas actitudes y posiciones, haciendo gala de una sólida formación académica en los diferentes escorzos anatómicos y del dominio del color en el modelado de las figuras mediante efectistas juegos de luz.

La vinculación de las jóvenes al denso nubarrón y a los grandes chorros de agua que vierten, inevitablemente hace rememorar otras obras célebres protagonizadas por tan fantásticas mujeres en torno al agua, entre la cuales tan sólo citaremos, pues como tema inspirador de obras artísticas el catálogo es inmenso, el famoso Triunfo de Galatea de Rafael (1512, Villa Farnesina, Roma), el Triunfo de Galatea de Luca Giordiano (1675, Museo del Hermitage, San Petersburgo), el Triunfo de Venus de François Boucher (1740, Nationalmuseum, Estocolmo) o El Ninfeo de William-Adolphe Bouguereau (1878), el más próximo en el tiempo a la obra de Antonio García Mencía.          

William Adolphe Bouguereau. El Ninfeo, 1878
El pintor madrileño se recrea colocando grupos de ninfas vertiendo agua con grandes cántaros decorados, a los que acompañan otras vociferando o gozando entre el agua con ademanes de danza, contrastando la definición de los grupos colocados en los primeros planos con las masas difuminadas de los grupos del fondo, siguiendo la estela de las grandes glorias abiertas y pobladas por ángeles del barroco, en este caso con un contenido profano y un pretendido toque de sensualidad en un entorno amable y hasta festivo.

Antonio García Mencía repetiría esta experiencia en otra pintura titulada Alegoría del Tiempo, donde aparece un cortejo de bellas figuras femeninas, de similares características a la pintura de Valladolid, acompañando al Tiempo, caracterizado como un venerable anciano alado y portando un reloj de arena. Asimismo, este pintor mostraría bellos desnudos femeninos en otras de sus pinturas, como es el caso de La Favorita, La paloma, La Odalisca, Estrella Polar, Brujería, etc., combinando estas sensuales escenas con otras recreaciones de ambientación orientalista.

Antonio García Mencía. Izda: La paloma / Dcha: La Favorita
La pintura "Nube de verano" permanece en el Ayuntamiento de Valladolid como depósito del Museo del Prado.  

EL PINTOR ANTONIO GARCÍA Y MENCÍA

Este pintor, nacido en Madrid en 1853, fue un artista polifacético —acuarelista, ilustrador, retratista, etc.— que suele aparecer encuadrado como autor costumbrista y especializado en asuntos rurales asturianos, aunque en realidad su pintura se abre a horizontes más amplios. Realizó su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde tuvo como maestros a Federico de Madrazo y Carlos Luis de Ribera y donde muy pronto destacó por su talento, participando por primera vez en 1871, con 18 años, en la Exposición Nacional de Bellas Artes1.

Antonio García Mencía. Ninfa en paisaje (biombo), 1913
Como otros tantos jóvenes pintores, a los 20 años se trasladó a París para completar su formación, donde tomó contacto con la colonia artística española. Allí fue invitado a las reuniones de artistas organizadas por los pintores Raimundo de Madrazo, hijo del que había sido su maestro, y León Bonnat. Durante esta estancia en la ciudad de la luz sus pinturas se decantaron hacia los temas orientalistas, cuyo gusto fue tomado del recién nacido movimiento impresionista, al igual que las escenas protagonizadas por jóvenes mujeres y otras de temática urbana. El mundo artístico parisino pronto reconoció su maestría, llegando a debutar en 1873 en el Salón de Pintura de París, cuya participación repetiría en las ediciones de 1876, 1879 y 1880. Después sus originales acuarelas serían muy apreciadas en Berlín y Burdeos, pero sobre todo en el mercado artístico londinense.

Pasado un tiempo se trasladó a Roma, donde asistió a la Escuela Española de Bellas Artes y donde contrajo matrimonio con la pintora Josefina Corchón Diaque. Regresado a España, su pintura se centró en el retrato y en la pintura de género, producción que entre 1893 y 1896 mostró en la Sala Bosch de Barcelona. En la década de los años 90 se hacen frecuentes en sus pinturas las figuras de jóvenes mujeres desnudas o con ligeras veladuras, obteniendo en 1892 la tercera medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes con su obra Estrella Polar (mercado del arte) y en 1901 la segunda medalla con La Nube de Verano, la pintura que actualmente aparece colgada en el Ayuntamiento de Valladolid.

Antonio García Mencía. Izda: El Juego (acuarela), 1904 / Centro: Memoria de Navidad / Dcha: Retrato de niño
No obstante, su mayor reconocimiento en España vino determinado por sus trabajos como ilustrador, llegando a colaborar en distintos periódicos y revistas del momento, entre ellas una tan prestigiosa como La Ilustración.

Como reconocido acuarelista y retratista, con pinturas de gran frescura y espontaneidad, unido a su predilección por las jóvenes mujeres como modelos, lograría plasmar imágenes de una gran originalidad, como en la acuarela titulada El juego, creada para el calendario de 1904 de la empresa Maxam (cuyo origen se remonta a la fundación por Alfred Nobel en 1872 de la Sociedad Española de la Pólvora Dinamita en Galdácano (Bilbao), que en 1896 se fusionaría con otras ocho sociedades para crear la Unión Española de Explosivos, comercializando desde 1899 la cartuchería deportiva y de caza). En la pintura que ilustraba el calendario aparece una joven mujer realizando, a modo de juego, un disparo con una pistola, siendo la escena presentada con gran naturalidad y como parte de la vida cotidiana. Otro tanto podría decirse de la acuarela que ilustró el almanaque de 1905 de la Unión Española de Explosivos, donde aparecen dos mineros utilizando explosivos en su trabajo.

Antonio García Mencía. Izda: El Collar / Dcha: A través de los prismáticos (ambas en el mercado del arte)
Durante sus últimos años, Antonio García Mencía estuvo residiendo nuevamente en París, donde concurrió al Salón de 1907 con la obra Brujería y al de 1911 con El Anticuario. Firmado y fechado en 1913, es un biombo de tres hojas que comparten una misma escena en cara cara, ofreciendo en su anverso una Ninfa en un paisaje, con una de sus características figuras femeninas cubiertas por veladuras, y en su reverso una romántica vista de un castillo al anochecer (esta obra se ofrece en el mercado del arte cuando se escriben estas líneas). 

Tras dejar una copiosa colección de óleos y acuarelas diseminadas por la más variada geografía, el pintor moría en Madrid en 1915.


Antonio García Mencía. Detalles de El Collar
Actualmente olvidado y desconocido, sus obras circulan masivamente por el mercado del arte formando diferentes series temáticas, entre las que se encuentran escenas burguesas protagonizadas por jóvenes damas, como La carta, El collar, A través de los prismáticos, El paseo en barca, Velada musical, etc., siempre impregnadas de un halo romántico; escenas costumbristas protagonizadas por modelos españoles, como Maja, Pidiendo limosna, Bailarina española, etc.; escenas de ambientación oriental, como Soldados moriscos, Melodía oriental, Odalisca, etc.; retratos de personajes adultos e infantiles, que en ocasiones adoptan la originalidad de Memorias de Navidad; escenas de inspiración mitológica, como Amorcillos en una rama, conservada en el Teatro Real de Madrid como depósito del Museo del Prado,  pero sobre todo aquellas dedicadas a la exaltación del cuerpo femenino, que alcanza su máxima expresión en La nube de verano, una atractiva pintura que es desconocida incluso por los propios vallisoletanos, ya que está restringida a la vista en el recinto de la Casa Consistorial.


Antonio García Mencía. Izda: Merienda campestre / Dcha: Paseo en barca
Informe: J. M. Travieso.
Conjunto de fotografías tomadas de la red y casas de subastas.



NOTAS

1 OSSORIO Y BERNARD, Manuel: Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX [1883-1884]. Madrid, Giner, 1975, p. 278.





Antonio García Mencía. Velada musical























Antonio García Mencía. Maja española



















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