1 de noviembre de 2012

Fastiginia: Chocolates Eudosio López, un producto de tiempos de la Torre Eiffel


Estampas y recuerdos de Valladolid

     Recogemos una de las primeras estampas publicitarias que pregonaron un producto vallisoletano: los chocolates de Eudosio López, o dicho de otra manera, los chocolates La Llave, cuyo logotipo era un anagrana formado por las iniciales E y L del nombre y apellido.

     La historia de tan popular marca de chocolate en el ámbito vallisoletano comenzó cuando Pedro López llegó a Valladolid en 1821, donde su espíritu emprendedor le movió a abrir un almacén de vinos y ultramarinos en los soportales de Cebadería. Treinta años después este negocio fue heredado por su sobrino Eudosio López Civera, al que incorporó la fábrica de chocolates La Llave.

     El establecimiento tuvo tanto éxito que se quedó pequeño, de modo que en 1883 fue abierto un nuevo despacho en la calle del Val y en 1890 otro en la calle de Santiago, donde, junto a los productos de ultramarinos y el chocolate fabricado allí mismo con cacao traído de Sudamérica, se continuaron vendiendo vinos españoles y otros importados, especialmente champán y vinos de Borgoña y de Burdeos, en el elegante y céntrico establecimiento que muestra la segunda fotografía.

     El negocio del chocolate conoció un auge mayor a partir de 1891, trasladándose la fábrica desde el centro hasta el Paseo del Arco de Ladrillo, consiguiendo, como representante de Valladolid, dos medallas de plata en la Exposición Universal de París de 1900, un año después de la erección de la famosa Torre Eiffel. Haciendo gala de los premios a su calidad la marca se anunciaba en el Arco de Ladrillo de la forma que muestra la fotografía, con un jinete militar ante el anuncio. Nuevos reconocimientos llegarían en 1905,1906 y 1909, siendo tanto su prestigio que comenzaron a aparecer falsificaciones en el mercado.

     La producción de chocolate continuó con Eudosio López Doncel, que entre 1936 y 1939 sufrió las consecuencias de la Guerra Civil y los años de escasez y racionamiento que la siguieron. Fue entonces cuando se comercializó el llamado chocolate Familiar nº 5, que por la escasez en la llegada de azúcar incorporaba mayor cantidad de harina, dando lugar a un inconfundible chocolate a la taza que conocieron varias generaciones. En los años del desarrollo aparecerían modalidades de mayor calidad, como el chocolate con leche y con avellanas, dedicándose, entre 1954 y 1992, prácticamente a la exclusiva producción de este popular producto. A 1954 pertenece la placa publicitaria metálica que aparece en la tercera fotografía, estampada en los talleres Andreis de Badalona.

     Es conveniente recordar que el chocolate Eudosio López fue el primero en España en regalar en el envoltorio de sus tabletas cromos de carácter pedagógico que eran coleccionados por los niños, con álbumes dedicados a la Historia de España, a monumentos de Europa y a animales de la naturaleza bajo el título de "Lucha por la vida".

     El negocio pervive en nuestros días, después de que fuera heredado en 1975 por Luis López Mazariegos, aunque por motivos de normativa sanitaria la fábrica se trasladó a Toro (Zamora), manteniendo sus oficinas y el negocio de distribución de vinos junto al Arco del Ladrillo, donde en lo alto del edificio aún es apreciable el logotipo del chocolate La Llave. Gran parte de la antigua maquinaria usada en la transformación del cacao fue cedida a un museo de chocolate del Reino Unido.

     En 1992 la empresa se constituyó como Eudosio López S.L., contribuyendo a potenciar los vinos con la nueva denominación de origen Ribera del Duero, junto a otros de la tierra, como los vinos de Cigales, Rueda, Tierra de Medina, Toro y el Bierzo, sin que falten las variedades de la Rioja, Ribeiro y Rías Baixas.





Colecciones de cromos de Chocolates Eudosio López.











* * * * *

2 comentarios:

  1. Me acuerdo perfectamente del chocolate de La Llave... era muy harinoso, en efecto, pero estaba buenisimo. Las pastillas eran enormes, recondeadas, y costaba mucho (al menos para un niño) cortarlas. Me encantaba roerlo con los dientes, no sé por qué ¿quizás porque no tenia fuerza para cortarlo?. No sé. Tambien recuerdo la fábrica, porque vivía no lejos de allí y pasabamos camino a la Estacion de autobuses, el Campo Grande...

    ResponderEliminar