28 de febrero de 2012

Museo Nacional de Escultura: Inauguración de la COLECCIÓN DE REPRODUCCIONES ARTÍSTICAS, 28 de febrero 2012


MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA. CASA DEL SOL
Calle Cadenas de San Gregorio 3, Valladolid

     Ya no será necesario viajar a Roma, París, Londres y otros tantos lugares con importantes museos, para conocer de cerca algunos grandes hitos de la escultura clásica, pues buena parte de ellos se muestran agrupados en la nueva sección que presenta el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, que de esta manera adquiere una nueva dimensión de contenidos.

     El prestigioso museo se enriquece con los fondos del antiguo Museo Nacional de Reproducciones Artísticas que creara Antonio Cánovas del Castillo en Madrid el año 1877, un conjunto que desde su finalidad didáctica constituye un "museo ideal", desde hoy a disposición de todos en el ámbito de la iglesia de San Benito el Viejo, anexa a la Casa del Sol, antiguo Palacio del Conde de Gondomar, que se incorpora como espacio expositivo al Palacio de Villena y al Colegio de San Gregorio, todos ellos edificios históricos que integran el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

     De las 3.100 copias de obras clásicas incorporadas a los fondos del museo, se muestran inicialmente 270 obras, todas ellas centenarias y relacionadas con la antigüedad clásica, réplicas miméticas que reproducen con gran fidelidad el original como reflejo del afán enciclopédico del siglo XIX. Este gusto conoció su decadencia a lo largo del siglo XX, cuando este tipo de copias incluso se llegaron a considerar "indignas" de ser exhibidas en un museo. La renovación de los conceptos didácticos de nuestro tiempo ponen de nuevo en valor la colección, cuyas obras fueron reproducidas directamente del original por grandes expertos del vaciado, siguiendo unas técnicas que hoy día serían un trabajo imposible por la normativa vigente, de modo que cuanto más antigua es la copia, más se ajusta al original.

     El conjunto de obras presentadas, cuya exposición permanente constituye un verdadero acontecimiento cultural, aglutina buena parte de las obras más representativas de la estatuaria clásica, entre otras la máscara de Agamenón, algunos relieves y grupos del Partenón, el Doríforo de Policleto, el Discóbolo de Mirón, el Apolo del Belvedere atribuido a Leocares, el célebre torso del Belvedere de Apolonio de Atenas, la cabeza de Hera de Olimpia, el Galo moribundo, la Ariadna dormida, el Hermes atándose la sandalia, el Centauro dominado por el Amor, el Espinario, el Hermafrodita Borghese, la Venus Médici, la Venus de Vienne, el Fauno de Pompeya, una colección de bustos entre los que figuran Homero, Séneca, Caracalla, Epicuro o Marco Aurelio, copias de los retratos romanos del Fayúm y la crátera de Hildesheim, así como el célebre grupo helenístico del Laocoonte, cuyo original conserva el Vaticano y que tanta influencia llegó a ejercer sobre la obra de Alonso Berruguete y Juan de Juni.

     La nueva sección se inaugura el 28 de febrero de 2012, a las 12 horas, por José María Lasalle, Secretario de Estado de Cultura, que estará acompañado por Ramiro Ruiz Medrano, delegado del Gobierno en Castilla y León, Francisco Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid, María Bolaños, directora del Museo Nacional de Escultura, otras autoridades regionales y provinciales y gestores del Museo.

      El proyecto museográfico ha corrido a cargo del taller de Juan García de Cubas, que presenta los fondos de color blanco en contraste con el suelo en color gris oscuro, color que se repite en las diferentes peanas colocadas a lo largo de los flancos de la nave y en las piezas dispersas en el espacio central. La colocación de las obras responde a cinco capítulos definidos por determinados planteamientos temáticos, tales como "La invención de la Antigüedad", "La belleza desnuda", "Imágenes del furor", "Sabios y Héroes" y "Enigmas y fragmentos".

     Esta nueva sección del Museo Nacional de Escultura, que permitirá la renovación de las obras según diferentes objetivos didácticos, recupera el ideal romántico que movió a la creación de estas colecciones en otro tiempo, aunque nunca podrá eclipsar el verdadero tesoro de obras maestras originales que muestra el museo vallisoletano, único en el mundo en su género.


HORARIO DE VISITAS DEL MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA:
Martes a sábado, de 10 a 14 y de 16 a 19,30 h.
Domingos y festivos: de 10 a 14 h.
Cerrado: Todos los lunes del año y los siguientes festivos: 1 y 6 de enero; 1 de mayo; 8 de septiembre y 24, 25 y 31 de diciembre.


TARIFAS:
Tarifa general 3 €
Tarifa reducida 1,50 €
Entrada gratuita: Sábados de 16 a 19.30 h. y domingos de 10 a 14 h; 18 de abril, Día del Patrimonio Mundial; 18 de mayo, Día Internacional de los Museos; 12 de octubre, Fiesta Nacional de España; 6 de diciembre, Día de la Constitución Española
Tarjeta anual 25 €

JORNADAS DE PUERTAS ABIERTAS DEL 29 DE FEBRERO AL 4 DE MARZO 2012
Entrada gratuita

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27 de febrero de 2012

Viaje: Recorrido por Extremadura en el otoño pasado


     El último fin de semana de noviembre de 2011, la asociación cultural Domus Pucelae viajó por una de las rutas que, lejos de ser desconocida, la verdad es que por dejadez nunca habíamos visitado, si exceptuamos el monasterio de Guadalupe.
     Salimos un viernes después de comer, y llegamos a Olivenza, lugar de alojamiento durante nuestra estancia en Extremadura. Después de cenar, el grupo salió a visitar la ciudad, que estaba preciosa, había poca gente por la calle a pesar de que la temperatura era muy agradable. Muy pocas personas llenaban un banco de esquina en la plaza de Olivenza. Recorrimos, quizás lo más interesante a nivel turístico de Olivenza, las murallas, los antiguos cuarteles portugueses, la iglesia de Santa Maria del Castillo y la Magdalena, etc. Después de un recorrido de casi una hora, regresamos al hotel alrededor de las doce y media de la noche.

     Al día siguiente, nos esperaba en el hall del hotel María José, la guía que nos acompañaría durante todo el día por nuestra ruta. La primera parada fue en Fregenal de la Sierra. Durante el camino desde Olivenza, pudimos pasar por hermosas dehesas, donde se veían pastando ovejas, toros y cerdos. El campo estaba verde y radiante, y las encinas que llenan parte de estas tierras, transmiten al visitante sosiego y paz.

     Por fin llegamos a Fregenal y mientras abrían la oficina de turismo, para poder visitar las iglesias de la localidad, nos tomamos unos churritos en una churrería muy cerca del centro. Cuando abrieron la citada oficina de turismo, una persona de la misma nos acompañó y visitamos primeramente la iglesia de Santa María, adosada a los muros de la fortaleza medieval. En su interior, altares barrocos y un órgano situado en la parte trasera del templo con muy buen aspecto.

     Después el grupo, acompañado de la persona de la oficina de turismo, se encaminó hacia la antigua iglesia de los Jesuitas, que durante su estancia en Fregenal hicieron de esta localidad un centro de cultura de la baja Extremadura. El estado de la iglesia se me antoja, preocupante. Después de recorrer algunas calles el grupo llegó en las inmediaciones del convento de las agustinas de Nuestra Señora de la Paz. No pudimos acceder a su iglesia, por lo que continuamos nuestra andadura por Fregenal hacia la Iglesia de Santa Ana, pero en el camino pudimos observar imponentes casonas algunas de ellas con escudos nobiliarios y en una de ellas, el grupo accedió al patio neo-múdejar.

     Ya en la iglesia de santa Ana, lo primero que llama la atención es su impresionante retablo, fechado en la segunda mitad del siglo XVI y atribuido a Roque de Balduque. En la misma iglesia, hay otra capilla, que es igualmente impresionante, la capilla del Sagrario, y finalmente la capilla funeraria dedicada a un prohombre de la tierra, Bravo Murillo, que aunque era político y murió en Madrid, sus restos descansan en esta capilla, que está cerrada al culto por desprendimientos.

     Hemos dejado para otra ocasión la iglesia parroquial de Santa Catalina, y los claustros del antiguo convento de San Francisco. Pero Fregrenal es peculiar por aprovechar el patio de armas del antiguo castillo medieval, primero como plaza de toros y por otra parte como mercado, todo un ejemplo de reciclado.

     Desde Fregenal, nos marchamos a Jerez de los Caballeros. El enclave es extraordinario, como dicen por estas tierras "si los del temple no eran tontos”, y claro que no lo eran. Buscaron un enclave, para construir su castillo en el siglo XIII, aunque el paso del tiempo ha destruido casi todo el recinto militar, del que sólo han quedado algunos lienzos y la famosa torre de Sangrienta, donde según la tradición fueron decapitados los últimos “soldados de Dios” que se resistían aceptar la orden papal de disolución de la Orden del Temple.

     Fuimos bajando hacia el interior del pueblo, pero antes de hacerlo, el grupo observó que desde lo alto de castillo se divisaba, no sólo las tres torres barrocas de las iglesias de la localidad, así como la campiña extremeña, verde y soleada, haciendo muy agradable la visita a este pueblo.

     La falta de medios, “por la crisis”, han restringido las visitas a las iglesias de la localidad, pues si abren una cierran otra. Así que no hubo elección, pues a la hora que llegamos a Jerez sólo estaba abierta la iglesia de san Miguel. Está ubicada en la plaza, donde hay unos bares, cuyo nombre no quiero mencionar por el tema de la propaganda, que tienen un jamón que ni tiene colesterol, ni otras mandangas de la Dunkan.

     En el interior de la iglesia llama la atención la sillería de nogal, barroca, que perteneció a la orden de los caballeros de Santiago, bastante bien conservada. Son interesantes los altares barrocos, los púlpitos de hierro forjado y el órgano.

     Siguiendo nuestro itinerario, llegamos a la puerta de la iglesia de San Bartolomé, que estaba cerrada, pero admiramos la fachada de la iglesia barroca, con una hermosa azulejería que representa escenas de santos franciscanos. Tiene Jerez otras dos parroquias, la de Santa María y Santa Catalina, que evidentemente no vimos “por la crisis”. Pero Jerez es mucho Jerez, con sus esbeltas torres de la iglesias de san Bartolomé, Santa Catalina y San Miguel, su jamón y sus calles blancas y limpias que hacen de esta ciudad un referente del turismo en Extremadura.

     Después de comer, salimos hacia Zafra, que es otra localidad que no debe de perderse cuando se viaja hacia Sevilla. Su palacio ducal, hoy convertido en parador nacional, su convento de franciscanas, cuyos dulces, hacen que se olvide la glucosa en sangre, el museo que acaban de instalar en su dependencias también merece la pena, como la iglesia con algunas tumbas de los Figueroas. Las plazas Chica y Grande, palacios de la nobleza rural, el ayuntamiento, la colegiata de la Candelaria, donde se exponen bellos retablos entre los que destaca el retablo mayor, con obras de Francisco de Zurbarán. Hay un retablo dedicado a la Virgen de Valvanera cuyo altar fue sufragado por personas que llegaron de la actual comunidad de la Rioja, y se asentaron en Zafra como prósperos comerciantes. Muy próximo a la colegiata se encuentra otro palacio de la nobleza de Zafra, el Palacio del Corte de la Corte, que en la actualidad es un hotel donde las habitaciones toman nombres relacionados con la tauromaquia. Hacia las 8 de la tarde, el grupo regresaba a Olivenza para cenar y descansar de un viaje fructífero y sorprendente.

     Antes de salir hacia Guadalupe, nuestro último destino de este viaje, por tierras extremeñas, el grupo recorrió Olivenza. Ese día había amanecido con una densa niebla y el frío se metía por los huesos. La iglesia no la abrían hasta las 10, así como el museo, por lo que tuvimos que optar entre ver Olivenza o visitar Guadalupe. Al final, nos decidimos por Guadalupe, donde pudimos recorrer el monasterio, al que se han realizado importantes modificaciones museísticas. Pero claro, la perla del monasterio, es la sacristía que no exclaustraron con la desamortización, lo que permite contemplar “in situ” la serie de cuadros de Zurbarán, que por sí solos merecen muchas más visitas.

   Anteriormente a la comida en la hospedería del monasterio, el grupo recorrió la Puebla, las instalaciones del Parador Nacional y la zona donde el cenobio jerónimo tenía importantes servicios para la comunidad, como hospital, albergues, etc. Seguramente en marzo volveremos a recorrer otras rutas por Extremadura y, esta vez, visitaremos Olivenza.

Informe y fotografías: Raudo.

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24 de febrero de 2012

Visita virtual: DAVID, la hazaña de un adolescente como metáfora







DAVID
Andrea del Verrocchio (Florencia 1435 - Venecia 1488)
Hacia 1475
Bronce
Museo del Bargello, Florencia
Escultura del Renacimiento. Clasicismo


     Esta airosa escultura fundida en bronce, uno de los iconos más famosos de la escultura florentina del Renacimiento, es obra de Andrea del Verrocchio, un polifacético artista del Quattrocento florentino que ejerció como maestro de Botticelli y Leonardo da Vinci. La gallarda y elegante versión de David pone de manifiesto la capacidad creativa del escultor y el dominio técnico en la fundición de figuras en bronce, siempre con un acabado impecable que demuestra su pericia como orfebre, oficio que llegó a dominar desde su juventud.

     La escultura remite a su formación en el taller de Donatello, el gran maestro florentino que treinta y cinco años antes había realizado otra versión del mismo personaje en el que fue el primer desnudo fundido en bronce desde la antigüedad clásica, con una imagen cuya melancolía no mantiene esta versión de Verrocchio, que es mucho más refinada con la intención de resaltar la jactancia del héroe ante el triunfo sobre sus enemigos, con un magnífico sentido del movimiento que remite a los cuerpos ondulantes de Praxíteles a partir de la posición de contrapposto, sutil recurso escultórico consistente en hacer descansar el peso de la figura sobre una de sus piernas, de modo que la otra queda libre y ligeramente flexionada produciendo una inclinación de la cadera que se completa con el giro del torso y la cabeza para dotar de movimiento a la figura, aunque esté estática, y romper la rigidez de la ley de frontalidad mediante la colocación de los brazos en distintos planos.

     Los florentinos encontraron en la figura bíblica de David un símbolo apropiado para expresar su momento de triunfo. El personaje encarnaba el impredecible triunfo de un joven e inteligente israelita que, usando una piedra arrojada con una honda, había sido capaz de derribar al gigante Goliat, paladín del ejército filisteo, tras proporcionarle una pedrada en la frente, decapitándole después con su propia espada. La ciudad-estado de Florencia se reconocía en aquel personaje después de haber llegado a dominar a otras ciudades circundantes hasta convertirse en la potencia militar, política, económica y cultural más destacada del siglo XV en Italia, haciendo sombra a las poderosas ciudades de Milán, Venecia y Roma. Por este motivo, Lorenzo de Médicis encargó la simbólica escultura a Verrocchio, que elaboró una figura de tamaño natural destinada a presidir la entrada del Palacio del Gobierno, en la Piazza della Signoria, donde permaneció hasta que fue sustituida por la colosal versión en mármol que hiciera Miguel Ángel entre 1501 y 1504 con la misma finalidad.

     Verrocchio supo ajustarse a los ideales florentinos presentando a David como un héroe clásico: ágil, ambicioso, apuesto, elegante y orgulloso de su victoria sobre el enemigo vencido a sus pies. Para ello modeló con detalle esta exquisita figura que después fue fundida en bronce con la técnica de la cera perdida y remató con la maestría de un orfebre sus pequeños detalles. El David de Verrocchio no presenta la desnudez del modelo donatelliano, sino que aparece con actitud retadora revestido de una fina coraza de cuero, una corta falda y borceguíes que permiten adivinar su anatomía adolescente, aunque mantiene de igual manera en su mano la espada desafiante, de modo que la posición de las manos y su sonrisa se convierten en el eje del discurso, que se completa con la cabeza de Goliat a sus pies, que presenta la huella de la certera pedrada en la frente y el rictus de la muerte después de ser decapitado.

     En realidad el David de Verrocchio representa el ideal de la juventud florentina. Su presentación como un joven cortesano y atlético es el modelo a seguir por quienes acuden a los torneos y al campo de batalla para exhibir su valor y habilidad. Por este motivo, cuenta Vasari que la escultura proporcionó a su artífice un enorme prestigio y honores al poner al servicio de la ciudad una obra que por entonces encarnaba la máxima belleza del ideal neoplatónico.

     Esta figura de David es una buena muestra de la corrección académica que caracteriza la obra de Verrocchio, fruto más del tesón en el aprendizaje del oficio que de sus dotes creativas naturales, siempre preocupado de llenar con el movimiento el espacio circundante, de desligar la escultura del marco arquitectónico y de aplicar a sus esculturas un acabado perfeccionista poco frecuente en su tiempo, fiel reflejo del culto al hedonismo propio de la sociedad en que le tocó vivir.

     La escultura fue objeto de una completa restauración el año 2003 que puso en valor los efectos de los adornos sobredorados en algunos elementos de la coraza y del ribete de la falda, al tiempo que se recolocó la disposición original de la cabeza de Goliat al lado del héroe y no a los pies, como ha permanecido durante siglos.

     El David de Verrocchio se expone en el Museo del Bargello próximo al David de Donatello, mostrando dos formas análogas de concebir el ideal renacentista, encarnado por un héroe tocado por la gracia divina, así como la suma belleza en las artes y la recuperación formal de los valores de la escultura clásica greco-romana.

Informe: J. M. Travieso.



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22 de febrero de 2012

Gran éxito del ciclo de conferencias y visitas "Arquitectura doméstica y palaciega en la ciudad de la Corte"


     El ciclo organizado por Domus Pucelae y el Departamento de Teoría de la Arquitectura y Proyectos Arquitectónicos de la Universidad de Valladolid ha pasado el ecuador con gran éxito. Esta iniciativa, única en Valladolid, está permitiendo apreciar la importancia y diversidad del conjunto de palacios que se conservan en la ciudad, muchos de ellos escenarios de célebres acontecimientos históricos, como la detención y muerte de don Álvaro de Luna, el enlace de los Reyes Católicos, el nacimiento de Felipe II, el asentamiento de la Corte, etc., así como el uso actual de cada uno de los edificios y los criterios seguidos en su restauración y preservación para el futuro.

     Las conferencias y visitas se celebran los viernes por la tarde y los sábados por la mañana, con la particularidad de ser presentado cada palacio en sus propias dependencias, básicamente consisten en una charla documentada e ilustrada que antecede a su posterior visita. Estas son llevadas a cabo por prestigiosos arquitectos e historiadores que, desde distintos enfoques, se encargan de resaltar las características arquitectónicas de cada edificio, los acontecimientos históricos que se produjeron entre sus muros y su devenir en el tiempo como parte del entramado urbano de Valladolid.
     Desgraciadamente el ciclo está restringido a los socios de Domus Pucelae y estudiantes de Arquitectura, debido a la escasez de aforo de las salas en que se imparten las conferencias, a pesar de las facilidades dadas por las distintas instituciones, que ceden para esta actividad unas instalaciones que en su uso ordinario no están abiertas al público, como bibliotecas, salas de estudio, salas de reuniones, etc.

     Hasta ahora los palacios y casonas estudiadas han sido el Palacio Butrón y la Casa de los Zúñiga, donde el arquitecto Juan Carlos Arnuncio explicó su intervención para reconvertir estos enclaves en Archivo General de Castilla y León y centro de los cursos de verano de la Universidad respectivamente; el Palacio de Fabio Nelli de Espinosa, donde el arquitecto Daniel Villalobos explicó los pormenores del edificio y Eloísa Wattenberg, directora de la institución, su adaptación para acoger el Museo de Valladolid; el Palacio de los Vivero, donde la arquitecto Sara Pérez mostró la historia del lugar hasta su conversión en Archivo Territorial de Valladolid; el Palacio de los Condes de Rivadavia, también conocido como Palacio Pimentel, donde el historiador Luis José Cuadrado ilustró sus transformaciones en el tiempo hasta convertirse en sede de la Diputación de Valladolid; finalmente el Palacio de Villena y el Palacio de los Condes de Gondomar o Casa del Sol, donde el prestigioso historiador Jesús Urrea documentó sus peculiaridades y evolución en el tiempo hasta convertirse en sedes del Museo Nacional de Escultura.

     Al estudio de estos edificios se sumarán en el mes de marzo el Palacio Real, la Casa-Taller de Alonso Berruguete, el Palacio de Villasante, el Palacio del Caballo de Troya, el Palacio de los Carrillo, el Palacio de los Vitoria y un recorrido por las portadas palaciegas de diferentes palacios diseminados por el centro histórico de la ciudad. De estas actividades seguiremos informando puntualmente.

     Como colofón, está prevista una publicación que recogerá todas las ponencias presentadas en este original curso, cuyo balance hasta la fecha no puede ser más alentador por permitir a los asistentes recibir tan preciada información en unos marcos realmente evocadores.

     Desde aquí queremos felicitar a Santiago García Vegas, Daniel Villalobos y Sara Pérez por sus gestiones, como coordinadores del ciclo, para conseguir la cesión de estos emblemáticos edificios para conocer la historia de Valladolid.

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21 de febrero de 2012

Museo Nacional de Escultura: CONCIERTO DE CARNAVAL, 23 de febrero 2012




MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA. CAPILLA DEL MUSEO
Calle Cadenas de San Gregorio, Valladolid

Jueves 23, a las 19 horas.


CONCIERTO DE CARNAVAL
Inés Picado, viola.
María Zisi, piano.

Colabora: AIE. Clásicos en Ruta.
Patrocina: Caja Laboral.

Entrada libre hasta completar aforo.

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Oleada de robos en el patrimonio de Castilla y León


     Durante los últimos meses se ha producido un alarmante número de robos en el patrimonio artístico de Castilla y León, siendo los más llamativos los ocurridos en la provincia de Burgos.

     Ya no será posible encontrar en la ciudad romana de Clunia, yacimiento ubicado en Peñalba de Castro, el sillar cúbico de piedra caliza en el que aparecían tallados unas serie de símbolos fálicos, pues, a pesar de la dificultad que ello entraña, la pieza fue robada el pasado 5 de enero.

     Cuando Domus Pucelae visitó el yacimiento en octubre del pasado año, la pieza, como puede apreciarse en la fotografía, permanecía inexplicablemente al aire libre, un tanto abandonada a su suerte, teniendo en cuenta los rigores climáticos de la zona y la imposibilidad de una vigilancia permanente. Nadie imaginaba que iba a permanecer en ese lugar tan sólo unos cuantos meses. Y aunque no se trata de una genial obra escultórica, sí que es un testimonio de los ritos religiosos de la cultura romana relacionados con la fertilidad y la fortuna en la Colonia Clunia Sulpicia, digna de haber sido preservada tanto de la intemperie como de los amigos de lo ajeno en un lugar apropiado, especialmente después de haberse producido durante los últimos tres años hasta veinticinco denuncias de expolio en este yacimiento.

     Pocos días antes, el 29 de diciembre de 2011, se había producido el expolio de la escena central del "Mosaico de Baco", del siglo IV, conservado in situ en la villa romana de Baños de Valdearados, un daño calificado por los expertos como irreparable. A pesar de la dificultad que supone luchar contra unas cuadrillas de expoliadores dispuestas a todo, como se desprende del brutal procedimiento utilizado en este robo, el hecho estuvo precedido de ciertas irregularidades denunciadas tiempo antes a las que no se prestó la debida atención para tomar medidas de protección y seguridad.

     Para colmo, en la madrugada del pasado día 13 de febrero, otro grupo de desalmados consiguió robar de la Capilla del Cid del monasterio de San Pedro de Cardeña, presidida por los sepulcros del Cid y doña Jimena, parte de las piezas de una colección artística donada a la abadía cisterciense en 2010 por el artista Segundo Escolar y su esposa. El seleccionado botín está compuesto por más de un centenar de monedas y medallas, realizadas en oro, plata y bronce con escenas de la vida del Cid, realizadas por el artista con motivo del milenario del "Cantar de Mío Cid". Igualmente, desaparecieron otros objetos de la misma donación, como un San Juan barroco en madera policromada, un San Juanito renacentista de nogal, un Niño Jesús de bronce del siglo XX, una arqueta decorada con motivos románicos y otra con motivos góticos, ambas de bronce dorado, y una caja de madera lacada y miniada en estilo bizantino.

     Parece ser que los ladrones penetraron por el ventanal con forma de óculo situado casi a cinco metros de altura y tras trepar por el retablo de San Sisebuto, situado debajo del mismo, accedieron a las vitrinas colocadas junto a los muros, llevándose el contenido seleccionado de tres de las doce existentes. Estos pormenores, que se pueden apreciar en la fotografía difundida por la agencia EFE, inducen a pensar en los insuficientes sistemas de alarma que disponen algunos lugares que guardan obras de gran valor histórico y artístico.

     La forma en que se han perpetrado los robos y la dificultad para vender estas piezas en el mercado de antigüedades, por estar perfectamente documentadas y catalogadas, hace suponer que pueda tratarse de robos realizados por especialistas en el patrimonio que colocan su botín en el mercado negro.

     Aunque los hechos han sido publicados oportunamente por la prensa y los autores de este último caso mencionado hayan sido rápidamente localizados y detenidos por la Guardia Civil en Burgos, recuperándose la mayor parte del botín, desde aquí queremos lanzar un mensaje para que se extremen las medidas de vigilancia en aquellas instalaciones que en esta época, marcada por una feroz crisis económica, no disponen de los presupuestos necesarios para garantizar su seguridad, especialmente en las pequeñas localidades, pues queda claro que algunas bandas organizadas tienen bien estudiados unos cuantos objetivos.

     También llamamos la atención de las instituciones, especialmente de la Junta de Castilla y León, hasta ahora tan sensible con nuestro patrimonio, para que estas desgracias no se conviertan en un inútil enfrentamiento entre partidos políticos, como ya ha comenzado a ocurrir, y se adopten las medidas eficaces que todos esperamos.


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20 de febrero de 2012

¡ Superamos las 400.000 visitas !






     Desde el 12 de noviembre de 2011 hasta hoy hemos recibido 100.000 visitas, lo que supone una media de más de 1.000 visitas diarias.

     Nos sentimos orgullosos de ello y de las valoraciones que recibimos. Intentaremos seguir siendo originales y diferentes desde este rincón dedicado a la cultura, al arte, al patrimonio de Castilla y León y a nuestra querida ciudad de Valladolid.


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Exposición: LA ÚLTIMA CENA en "DA VINCI, EL GENIO", hasta el 2 de mayo 2012


CENTRO DE EXPOSICIONES ARTE CANAL
Paseo de la Castellana 214, Madrid

     Otra novedad en Madrid relacionada con el genio de Leonardo da Vinci. Después de haber recalado temporalmente la "Dama del armiño" en junio de 2011 y de la presentación a la prensa, en febrero de 2012, de la sorpresiva limpieza de la copia de La Gioconda del Museo del Prado, ahora llega la pintura de la "Última Cena" a la exposición "Da Vinci, el Genio", que desde el mes de diciembre se presenta en el Centro de Exposiciones Arte Canal, junto a la Plaza de Castilla.

     La pintura, que reproduce con fidelidad la escena del mítico fresco que Leonardo da Vinci pintara entre 1495 y 1497, a petición de Ludovico Sforza, para el refectorio del convento de Santa María de las Gracias de Milán, tiene un extraordinario interés por tratarse de una copia realizada por su discípulo Giampietrino, que hizo la primera réplica conocida a escala real, 8 metros de largo y 3 de alto, antes de que el original comenzara su deterioro.

     Actualmente esta pintura es propiedad de la Royal Academy of Arts de Londres, que la tiene cedida al Magdalen College de Oxford, llegando por primera vez en España después de haber participado en la exposición antológica del gran maestro celebrada en la National Gallery de Londres y finalizada el pasado 5 de febrero. La obra permite captar, debido a su excelente estado de conservación, algunos de los matices perdidos en la obra original.

     La pintura permanecerá en Madrid hasta la clausura de la muestra el 2 de mayo, englobada en la exposición en la que se pueden contemplar 5 dibujos originales de Leonardo, 25 pinturas de seguidores italianos y españoles, 6 documentos relacionados con la vida privada del gran maestro, una recreación de su estudio y su biblioteca, libros, códices, manuscritos originales de la época y algunas de las máquinas ideadas por el genio toscano, así como una interesante proyección en tres dimensiones.

     Durante muchos años la identidad de Giampietrino ha sido un enigma, aunque en la actualidad es aceptado que se trate de Giovanni Pietro Rizzoli (1495-1549), un artista lombardo que como colaborador aventajado formaría parte del taller del gran maestro durante su segunda estancia milanesa (1508-1513). De él tomaría los modelos y patrones, siendo quién mejor interpreta la técnica del sfumatto en carnaciones y drapeados, con numerosas obras caracterizadas por presentar las figuras de medio cuerpo.

     Una obra atribuida a Giampietrino es "La Magdalena penitente" que se conserva en la capilla del Condestable de la catedral de Burgos, durante muchos años tenida por original de Leonardo. El pintor realizó varias versiones de este tema, como las conservadas en el Portland Art Museum o en el Hermitage Museum de San Petersburgo. La calidad de esta pintura anima a conocer de cerca su copia de la Última Cena.

HORARIO DE VISITAS
Todos los días de 10:00 a 21:00 horas.
(El desalojo de salas comienza 30 minutos antes del cierre).
Última sesión entrada general a las 19:20 horas y último acceso sólo a la exposición, a las 19:30 horas.

VENTA DE ENTRADAS
- Taquillas.
- Teléfono: 902 22 11 34 (todos los días de 10:00 a 24:00 horas).

TARIFAS:
- General (exposición y proyección 3D): 6€
- Exposición: 3€
- Reducida general: 4€
- Reducida exposición: 2€
Mayores de 65 años o jubilados.
Estudiantes acreditados.
Profesores y guías de la Comunidad de Madrid acreditados.
Familias numerosas acreditadas.
- Gratuita: Niños menores de 6 años, desempleados y minusválidos, todos debidamente acreditados.

- Grupos (10 – 25 personas): 4€ por persona. 1€ por persona para los grupos de estudiantes.
Las visitas se realizarán de lunes a viernes no festivos de 10:00 a 14:00 horas.
La visita está dividida en dos partes, el audiovisual 3D con sesiones cada 20 minutos y la visita a la sala que se estima en 80 minutos.

- Audioguías español e inglés: 3,50€

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17 de febrero de 2012

Historias de Valladolid: RELIQUIAS Y RELICARIOS, embajadas de la corte celestial (2/2)


Continuación del artículo publicado el 3 de febrero 2012.

CÉLEBRES RELICARIOS VALLISOLETANOS

Relicario del desaparecido convento de San Diego
Colección parcial en el Museo Nacional de Escultura, Valladolid

     El desaparecido convento franciscano de San Diego de Alcalá, desde su fundación en 1601, trece años después de ser el santo canonizado por el papa Sixto V, fue uno de los favorecidos por el Duque de Lerma, que encontró en su discreta iglesia el contrapunto al fastuoso lugar elegido para su enterramiento en la capilla mayor de San Pablo, patrocinando a la comunidad franciscana el trabajo constructivo y ornamental. Si el retablo mayor fue encomendado nada menos que a Pompeo Leoni, también quiso dotar de riqueza a dos retablos que con función de relicarios fueron trazados con aire clasicista por Francisco de Mora, arquitecto real, y ejecutados por el ensamblador Juan de Muniátegui, siendo Vicente Carducho el autor de las pinturas del banco y de las puertas batientes, donde plasmó los temas de la Anunciación y la Estigmatización de San Francisco. En su interior y en estanterías a cuatro alturas, se disponía una nutrida colección de relicarios de distintos tamaños con forma de viriles, recipientes piramidales, brazos y figuras de medio cuerpo de santos y santas con sus atributos, con sus correspondientes mirillas en el pecho y con la particularidad de utilizar pan de oro para la indumentaria y pan de plata en las carnaciones, todas ellas de magnífica factura.

     Estos relicarios fueron retirados tras la desamortización napoleónica de 1809 y actualmente engrosan los fondos del Museo Nacional de Escultura, donde se exhiben, fuera del contexto devocional, como un cúmulo de pintura y pequeña escultura.

Relicario de la iglesia de la Casa Profesa de San Ignacio
Actual iglesia de San Miguel y San Julián, Valladolid

     La Casa Profesa de los jesuitas en Valladolid contó con el mecenazgo de los condes de Fuensaldaña, que mantenían vínculos familiares con Ignacio de Loyola y propiciaron la creación de un importante complejo conventual. La capilla del relicario fue uno de los espacios más originales, colocada en la cabecera del templo y con doble acceso: una puerta practicada en el sotabanco del retablo del lado del Evangelio del crucero, dedicado a San Francisco Javier, y otra desde la sacristía, disposición que se repetiría en otros templos jesuíticos vallisoletanos. Afortunadamente la colección se conserva intacta, tanto los relicarios situados sobre los retablos laterales del testero, como el recoleto recinto interior, informando de la riqueza decorativa y de la importancia de las reliquias en su tiempo.

     La Capilla-relicario es un discreto y abigarrado espacio, coronado por una cúpula, que está presidido por un bello retablito que contiene un apostolado completo de pequeño formato, con la figura central de la Virgen y San Miguel en el ático, figuras realizadas por seguidores de Gregorio Fernández que copian sus modelos, junto al que aparecen infinidad de relicarios de diferentes modalidades y tamaños que se hallan distribuidos en peanas y repisas, creando el ambiente propio de un sancta sanctorum. El conjunto patrimonial de este Sagrario se presenta en nuestros días como una curiosidad pintoresca, muy alejado de los gustos estéticos actuales y de las nuevas directrices litúrgicas, pero con obras plásticas de notable calidad entre las que destacan los ocho bustos-relicario de los Padres de la Iglesia latina y griega, en madera policromada y de gran formato, debidos a la gubia de Gregorio Fernández en 1613.

Relicario del Colegio de Escoceses (antiguo Colegio de San Ambrosio)
Actual Centro Diocesano de Espiritualidad del Corazón de Jesús, Valladolid

     El edificio, conocido como Colegio de Escoceses desde que en 1771 fuera ocupado por seminaristas de aquel país llegados de Madrid, en el que permanecieron hasta que en 1988 se trasladaran a Salamanca, fue originariamente la sede del colegio jesuítico de San Ambrosio, del que apenas subsisten algunas dependencias, entre ellas la iglesia, reconvertida en parroquia de San Esteban y después en Santuario Nacional de la Gran Promesa, el refectorio y la capilla-relicario. Del Relicario jesuítico todavía se conserva en el edificio, desde 1991 convertido en Centro Diocesano de Espiritualidad del Corazón de Jesús, una abundante colección de tecas (cajas con reliquias) y bustos de santos en madera policromada, muchos de los cuales se hallan repartidos por los pasillos y dependencias del centro, entre los cuales algunos pueden atribuirse a los escultores Adrián Álvarez y Pedro de la Cuadra.

Relicario del convento de las Descalzas Reales
Convento de las Descalzas Reales, Valladolid

     El monasterio de franciscanas que ocupaba varias casas nobles frente a la Real Audiencia y Chancillería, después de la llegada de la comunidad en 1552 desde Villalcázar de Sirga (Palencia), traslado favorecido por los Condes de Osorno, fue reedificado por Felipe III y Margarita de Austria durante los años de estancia de la Corte en Valladolid. Sobre el edificio levantado por Diego de Praves, según traza de Francisco de Mora, arquitecto del rey, la reina tomó el patronato favoreciendo no sólo la financiación de las obras, sino dotando al recinto de un importante conjunto de obras artísticas y de un nutrido relicario.

     El relicario está localizado en el coro alto de la iglesia, con la que comunica a través de una celosía rematada en el interior de la clausura con un retablo-relicario organizado como un gran tríptico, con tres partes bien diferenciadas presididas en el centro por una imagen de la Asunción. En torno suyo se distribuyen abundantes nichos que albergan numerosas reliquias encerradas en bustos y brazos, tallados en madera policromada en los años iniciales del siglo XVII, junto a otras enmarcadas bajo cristal o contenidas en pequeñas formas arquitectónicas. La exclusividad del recinto confiere a esta colección el valor de un sancta sanctorum dentro del espacio conventual, concentrando numerosas tallas de pequeño formato relacionadas con las devociones de la comunidad.

Relicario del convento de Nuestra Señora de Porta Coeli
Convento de las Calderonas, Valladolid

     Fue fundado como convento franciscano femenino en 1601 por doña Mariana de Paz, viuda de don Juan Bautista Gallo, regidor de Valladolid, para lo que donó algunas casas de la calle Olleros (actual Duque de la Victoria). Contraída una costosa deuda, en 1606 doña Mariana traspasó la fundación y el patronato perpetuo del convento al poderoso don Rodrigo Calderón, que en 1609 logró la autorización papal para cambiar la regla franciscana por la dominica e inició su función de mecenazgo sufragando la construcción del edificio monacal junto a la Casa de las Aldabas, su palacio.

     El convento aún conserva entre sus dependencias la sala relicario levantada en 1723. En la colección figura una gran variedad de urnas de variadas formas, pirámides, cuadros, brazos, etc., colocadas en los muros sobre ménsulas, junto a una serie de esculturas de pequeño formato, como imágenes exentas del Niño Jesús y algunas imágenes vestideras. Entre las reliquias figuran algunas donadas a don Rodrigo por el rey Felipe III y dos restos personales, una camisa y un rosario, que según la tradición pertenecieron a la mística visionaria vallisoletana Marina Escobar. En su iglesia está depositada la reproducción de la "Sábana Santa" de Turín, procedente del desaparecido convento de las Lauras.

Relicario del Colegio de San Luis, de la Compañía de Jesús
Villagarcía de Campos (Valladolid)

     La iniciativa de su formación se debe a los señores de Villagarcía, y más concretamente a doña Inés de Salazar, esposa de don Juan de Quixada, que en 1636 otorgó por vía testamentaria rentas para la construcción de un Sagrario ubicado detrás del altar mayor, destinado a sus reliquias personales y otras agregadas, todas ellas colocadas sobre retablos elaborados al efecto. Su decisión continuaba el deseo de doña Magdalena de Ulloa, fundadora de la colegiata, que había conseguido atesorar el mayor número de reliquias de las existentes en las casas jesuíticas, muchas de ellas proporcionadas directamente por don Juan de Austria, vinculado a Villagarcía desde su infancia. Finalmente el relicario se construyó en 1660 en una capilla situada a los pies del templo, en el lado de la Epístola, dotada de un retablo central y otros colaterales trazados por Lucas González y tallados por Cristóbal Ruiz de Andino, con un importante conjunto escultórico en el que destacan obras Alonso Hernández, Alonso de Rozas y Juan Antonio de la Peña, pero sobre todo con una abundante colección de tallas de notable calidad debidas al escultor berciano Tomás de Sierra. El conjunto también se conserva en su integridad.

Relicario de la iglesia de San Pedro y San Pablo, Colegio de Jesuitas
Actual iglesia de Santiago el Real, Medina del Campo

     Siguiendo los modelos jesuíticos, los relicarios ocupan los retablos colocados a los lados del testero y una pequeña capilla con acceso desde el altar del lado del evangelio y desde la sacristía, como es habitual. Tras un violento incendio producido en 1665 el espacio se renovó y se amplió, llegando los relicarios a ocupar por completo la nueva capilla Sagrario, que ofrece un abigarrado conjunto presidido por un retablo dedicado a San Ignacio de Loyola y numerosos relicarios de distintas modalidades dispuestos a lo largo de los muros sobre repisas y peanas. Especial interés tiene el grupo de bustos de santos jesuitas y la bella serie de ocho bustos de santas, recientemente restauradas, que fueron talladas en 1673 por Juan Antonio de la Peña, seguidor de Gregorio Fernández. Aunque el templo y su patrimonio han conocido una feliz restauración, esta no afectó a la capilla del Relicario, que desgraciadamente cuando se redactan estas líneas presenta una preocupante degradación por problemas de humedad y abandono, que afecta a las pinturas murales y a la variada colección de relicarios depositados en tan interesante y testimonial recinto de la religiosidad de otro tiempo.

Relicario de la desaparecida cartuja de Aniago
Colección parcial en la iglesia de la Visitación de Villanueva de Duero

     En 1542 el maestro cantero Juan de Escalante comenzó a construir una capilla destinada a contener el Sagrario de las reliquias, que sería rematada en 1546 y a la que se accedía por dos puertas situadas a los lados del retablo mayor. En su interior, sobre seis estantes en forma de gradas, se distribuía la importante colección de relicarios que fueron descritos por Ambrosio de Morales. Tras la desaparición de la cartuja, algunos relicarios de gusto renacentista fueron depositados en la iglesia de la Visitación de Villanueva de Duero, donde permanecen en la actualidad.

Relicario del monasterio de La Mejorada de Olmedo
Colección parcial en la iglesia de Santa María del Castillo de Olmedo

     El relicario fue realizado para la capilla funeraria que doña María de Toledo, esposa de don Alonso de Fonseca, había dispuesto en el monasterio de Nuestra Señora de la Mejorada y que fue levantada en 1513. La llamada "Capilla de las Reliquias" permaneció allí hasta la Desamortización, momento en que se trasladó a la iglesia de Santa María del Castillo el impresionante conjunto de 49 bustos de santos y santas que aparecen colocados a los pies del templo, en un retablo reticular formado por nueve calles y cinco alturas, estando el conjunto formado por reliquias que en su día fueron enviadas por el papa a Felipe II.

Relicario del Panteón de la Santa Espina
Colección parcial repartida en las iglesias de Santa María de Villabrágima y de la Concepción de Castromonte

     La capilla de reliquias del monasterio de La Santa Espina se construyó en el brazo sur del crucero entre 1632 y 1635 por iniciativa del prior Fray Ángel Manrique del Águila, siendo su autor el arquitecto real Francisco de Praves. Las piezas más interesantes fueron obra de Andrés Solanes, destacado discípulo de Gregorio Fernández, junto al que colaboraron sus dos hermanos, ocupándose Francisco Solanes de la elaboración de los retablos y el tabernáculo. La impresionante colección artística del Relicario se dispersó a raíz de la invasión napoleónica y la Desamortización, estando localizadas algunas piezas en San Cebrián de Mazote (Cristo yacente), Villavendimio (busto de San Esteban), Urueña (Cristo atado a la columna), Barruelo del Valle (Crucifijo y ángel) y sobre todo en Villabrágima (Ecce Homo, ángeles y bustos) y Castromonte (bustos de santas).

     Esta es una pequeña selección de los miles de reliquias que se conservan en Valladolid, cuyo inventario constituye un arduo trabajo por ser abundantes en todos los centros religiosos, en algunas ocasiones con piezas muy peculiares que pueden llegar al surrealismo y la irracionalidad, en otras, origen de curiosas historias que demuestran el carácter de talismanes que las reliquias tuvieron en tiempos pasados.


Informe: J. M. Travieso.
Registro Propiedad Intelectual - Código 1202161096086



Ilustraciones:
1 Retablos relicario del convento de San Diego, Museo Nacional de Escultura, Valladolid.
2 Detalle de la capilla relicario de la iglesia de San Miguel, Valladolid.
3 Retablo de la capilla relicario de la iglesia de San Miguel, Valladolid 
4 Retablo relicario del coro del convento de las Descalzas Reales, Valladolid.
5 Retablo relicario jesuítico de la iglesia de San Miguel, Valladolid.
6 Retablo relicario jesuítico de la iglesia de Santiago el Real, Medina del Campo.
7 Detalle de la capilla relicario de la iglesia de Santiago el Real, Medina del Campo.
8 Imágenes de San Marcos, San Vicente y San Eutimio. Tomás de Sierra, 1692. Relicario de la Colegiata de San Luis de Villagarcía de Campos.
9 Bustos-relicario de San Ambrosio, San Gregorio Nacianceno, San Gregorio Magno y San Basilio Magno. Gregorio Fernández, 1613. Relicario de la iglesia de San Miguel, Valladolid.
10 Detalles de la capilla relicario de la iglesia de San Miguel, Valladolid.
11 Bustos del relicario del antiguo Colegio de San Ambrosio. Centro Diocesano de Espiritualidad, Valladolid.

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16 de febrero de 2012

Exposición: CHAGALL, del 14 de febrero al 20 de mayo 2012


MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA. Paseo del Prado 8, Madrid
CASA DE LAS ALHAJAS, FUNDACIÓN CAJA MADRID. Plaza de San Martín 1, Madrid

     Desde el 14 de febrero pueden contemplarse hasta 169 obras del artista ruso Marc Chagall en la primera exposición retrospectiva que se celebra en España, con obras repartidas entre el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid.

     Las obras proceden de veinte prestigiosos museos de todo el mundo, tales como el MoMA y el Guggenheim de Nueva York, la Kunsthaus de Zürich, el Kunstmuseum de Berna, el Stedelijk Museum de Amsterdam, el Tel Aviv Museum of Art, la Tate Modern de Londres, el Centre Pompidou de París, etc., así como un considerable número de cesiones de colecciones particulares y de la propia familia del artista.

     La muestra permite repasar la trayectoria de uno de los pintores más destacados del siglo XX, cuyo personal e inconfundible estilo le coloca con letras de oro en la historia del arte, por lo que la exposición supone una ocasión única para apreciar un conjunto de obras maestras de este artista irrepetible.

Reproducimos a continuación un texto extraído del catálogo de la exposición:


LAS ALAS DEL POETA

     “(…) Chagall el poeta. Chagall el pintor. O el «poeta con alas de pintor», como dijo Henry Miller. Pocas obras pictóricas tienen en efecto la intensidad lírica, la extraordinaria abundancia de metáforas que posee la obra de Marc Chagall. Metáforas del color y de la forma: gentes que vuelan con la misma naturalidad que los pájaros, gatos con cabeza de hombre, vacas de las que maman niños, cielos que giran, edificios que se tambalean sujetándose por los pelos a un universo en continuo movimiento, soles que explotan en intensa felicidad roja como el calor más devorador, novias que se alzan por los aires semejantes a pompas de jabón. Y nubes y flores y lunas y ángeles y violines. Pero también el cuerpo amoratado del Cristo en la cruz, el rabino solitario y triste del pueblo largamente exiliado, el fuego desolador de la guerra que funde las nieves y los vientres fecundos, la presencia obsesiva de Ella, la que se fue...

     (…) Es en ese contexto en el que la pintura de Chagall, por entonces inicial, alcanza todo su esplendor: desde el comienzo de su carrera, son los poetas los primeros que comprenden todo lo que contiene ese mundo suyo de imágenes poderosas y extrañas, referentes metafóricos de una realidad mucho más profunda que la de la apariencia, sostenida en algún lugar único de la vida, a medio camino entre lo antiguo y lo nuevo, el sueño y la vigilia, la tierra y el cielo, la humanidad y Dios. El mundo «sobrenatural» (surnaturel) –como lo llamó Guillaume Apollinaire– del poeta con alas de pintor Marc Chagall.

     Apenas instalado en París en mayo de 1911, a los veintitrés años, mientras batalla para aprender el francés y se siente deslumbrado en las salas del Louvre y en las galerías donde se expone el arte más rompedor de las últimas décadas, Chagall inicia sus primeras relaciones de amistad con algunos de los grandes poetas del tiempo, los más innovadores, los más libres, aquellos que se muestran capaces de admirar con mucha mayor intensidad que sus colegas pintores el arte inocente y profundo, radicalmente alejado de normas y prejuicios, del joven judío ruso.

     (…) Chagall vuelve a los mismos recuerdos y obsesiones que le exigen incesantemente pintar: los juegos en Vitebsk, la familia, las calles, los vecinos, la relación con los animales y la naturaleza, la Biblia, la música, la escuela, Bella, el amor, los ritos judíos...: «Acércate, nube blanca/ llévame a las alturas/ Abajo oigo sonar las campanas/ Y de las casas asciende el humo».

     El mundo lírico, único y compacto y riquísimo de Chagall, en el que se dan la mano la materia y los sueños, la cotidianeidad inocua y el milagro. De nuevo, como en sus cuadros, la ruptura formal propia de la vanguardia poética y centrada en la libertad total del verso, la sintaxis y la puntuación, se pone al servicio de un universo antiguo, hecho de símbolos y arquetipos que expresan deseos y emociones universales. Alegría y energía vital, pero también melancolía, desconfianza, y la decepción que la vida arroja inevitablemente sobre quienes, como él, la apuran hasta el fondo: «Alguien dice/ no esperes demasiada luz/ en el camino/ Te beberás las lágrimas solo/ al final del sendero».

Ángeles Caso

INFORMACIÓN PARA EL VISITANTE

Museo Thyssen-Bornemisza:
Horario: de martes a domingo de 10.00 a 19.00 h. Los sábados de 10.00 a 23.00 h. La taquilla cierra media hora antes del desalojo de las salas
Tarifas:
Exposición temporal:
‐ Entrada general: 9 €
‐ Entrada reducida: 6 € para mayores de 65 años, pensionistas, estudiantes previa acreditación y familias numerosas.
‐ Entrada gratuita: Menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo

Exposición temporal + Colección Permanente:
‐ Entrada general: 14 €
‐ Entrada reducida: 8 €
‐ Entrada gratuita: menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo.
Venta anticipada de entradas en taquillas o en la web del Museo y en el 902 760 511
Audio-guía, disponible en varios idiomas.

Fundación Caja Madrid:
Horario: de martes a domingo, de 10.00 a 20.00 h.
Lunes cerrado
Entrada gratuita
Servicio de Información: 902 246 810
Servicio de audio-guía, disponible en español, inglés y francés
Visitas guiadas: reserva previa en http://www.fundacioncajamadrid.es/.
Más información en el teléfono: 913 792 050 de martes a viernes, de 10.00 a 14.00 horas. Servicio gratuíto.

Más información:

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15 de febrero de 2012

Bordado de musas con hilos de oro: LA VIDA HUMANA, de Ramón de Campoamor


LA VIDA HUMANA

Velas de amor en golfos de ternura
vuela mi pobre corazón al viento
y encuentra, en lo que alcanza, su tormento,
y espera, en lo que no halla, su ventura,

viviendo en esta humana sepultura
engañar el pesar es mi contento,
y este cilicio atroz del pensamiento
no halla un linde entre el genio y la locura.

¡Ay! en la vida ruin que al loco embarga,
y que al cuerdo infeliz de horror consterna,
dulce en el nombre, en realidad amarga,

sólo el dolor con el dolor alterna,
y si al contarla a días es muy larga,
midiéndola por horas es eterna.

RAMÓN DE CAMPOAMOR

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13 de febrero de 2012

Un museo interesante: MUSEO DE VALLADOLID, Valladolid



MUSEO DE VALLADOLID. PALACIO DE FABIO NELLI
Plaza de Fabio Nelli, Valladolid





     El Museo de Valladolid nació como Museo Provincial de Antigüedades en 1879, asentado en el Palacio de Santa Cruz hasta que en 1967 fue trasladado al Palacio de Fabio Nelli de Espinosa, un banquero vallisoletano de ascendencia sienesa que, después de residir como negociante durante muchos años en Sevilla, se estableció en su ciudad natal, donde levantó a finales del siglo XVI un suntuoso palacio renacentista de aire italianizante.

     El elegante palacio que hoy acoge una importante colección de obras artísticas e históricas, fue levantado en 1576 por Juan de la Lastra y Diego de Praves siguiendo la traza clasicista imperante en el Valladolid de su tiempo, completándose con una fachada dispuesta a modo de arco triunfal, labrada en 1594 por Pedro Mazuecos, y en su interior un patio de dos pisos y una espléndida escalera, obras debidas al escultor Francisco de la Maza.

Cajita zoomorfa del poblado vacceo del Soto de Medinilla, s. IV a. C.
     En torno al patio se distribuyen las antiguas dependencias del palacio, convertidas en 18 salas adaptadas a su función museística actual, para ofrecer un recorrido diseñado con criterio cronológico en el que se exponen, a lo largo de sus tres plantas, las colecciones que constituyen sus principales fondos: Arqueología y Bellas Artes, con un apartado especial dedicado a la Historia de Valladolid. No por ello el edificio ha perdido su idiosincrasia palaciega, especialmente presente en la sala XIV, donde se reproduce un salón renacentista ambientado con mobiliario, tapices y diferentes pinturas.
    Otras dependencias son ocupadas por las oficinas de administración, almacenes, una importante biblioteca y una sala de exposiciones temporales. Existe un proyecto de ampliación ya delineado que multiplicaría el espacio expositivo y didáctico, actualmente esperando el respaldo definitivo de la Junta de Castilla y León, que gestiona esta institución.


COLECCIÓN DE ARQUEOLOGÍA

     La colección de Arqueología ocupa las diez primeras salas, con un contenido que abarca desde el Paleolítico hasta la Alta Edad Media, con piezas en su mayoría procedentes de hallazgos y excavaciones de la provincia de Valladolid. Entre sus apartados destacan:

Cuchillo "tipo Simancas", s. IV
Prehistoria
     Junto a curiosos restos paleontológicos, como fósiles, la mandíbula de un rinoceronte y restos de la cabeza de un mastodonte, ofrece ajuares paleolíticos, neolíticos, calcolíticos y de la Edad del Bronce, destacando el ajuar campaniforme de Fuente Olmedo, datado en la Edad del Cobre (1.800-1.700 a.C.), compuesto por puntas de lanza, un puñal, una cinta de oro y vasijas cerámicas decoradas con temas geométricos incisos.

Primera Edad del Hierro
     Recoge testimonios del poblamiento del territorio anterior a la conquista romana, con importantes piezas procedentes de los poblados del Soto de Medinilla y La Mota. Destacan los recipientes cerámicos modelados a mano y distintas armas.

Segunda Edad del Hierro
     Se ofrece un importante conjunto de piezas celtibéricas, destacando el conjunto de piezas de la cultura vaccea, tales como armas muy elaboradas, adornos personales y vasos cerámicos de la necrópolis de Las Ruedas, de Padilla de Duero, y las características cajas decoradas del poblado vacceo del Soto de Medinilla. Otras piezas de interés son el tesorillo de joyería celtibérica de Las Quintanas (Padilla de Duero) y un casco de bronce procedente del Pago de Gorrita (Valladolid).
     A este apartado se suman piezas ibéricas procedentes de distintos lugares de España, con una interesante colección de figurillas en bronce.

Estatua romana de Isis, s. II

Romanización
     Este ámbito abarca cinco salas de la primera planta donde, junto a colecciones de terra sigillata, cerámica y numismática romana, aparece una notable serie escultórica en mármol y bronce. Entre las piezas más destacadas se hallan la escultura de la diosa Isis, del siglo II, con elegante indumentaria de inspiración helenística, el busto-retrato de un joven procedente de Medina de Rioseco, igualmente del siglo II, dos torsos de Dionysos, la "jugadora de tabas", la cabeza de Tiberio, el retrato de Caracalla niño y la cabeza de fauno en bronce (entre los siglos I a. C. y I d. C.).

     Este apartado incluye muestras de epigrafía romana y distintos mosaicos procedentes de diferentes villas romanas, con una presencia especial de mosaicos procedentes de la Villa de Prado de Valladolid (principios s. IV), como el de Diana y el de las palomas y las cráteras.

     Se completa con piezas de cerámica, cristal, hierro y bronce correspondientes a distintos ajuares encontrados en necrópolis del Duero, destacando los peculiares puñales del "tipo Simancas".


Cultura visigoda
Busto romano de joven, Medina de Rioseco, s. II
     Entre las piezas más sugestivas se encuentran piezas pétreas, como el tenante de altar procedente de Wamba y la pila bautismal de El Val (Tiedra-Valladolid), ambos del siglo VII, junto a otros de bronce, como el jarro y el plato de Quintanilla de Arriba y el broche de cinturón de Curiel de Duero, y distintas piezas en cerámica.

     También tiene su representación el periodo mozárabe en fragmentos de canceles, modillones, estelas y un jarrito en bronce de época califal.


COLECCIÓN DE BELLAS ARTES

Pintura y escultura
     En la segunda planta se ofrece una colección de escultura en madera con muestras que oscilan desde la colección de vírgenes sedentes románicas a piezas góticas, flamencas y relieves renacentistas. Junto a ellas se dispersan magníficas obras en piedra, como la pila bautismal de Melgar de Arriba (s. XVI), en alabastro, como los restos del sepulcro de Beltrán de la Cueva, de finales del XV, el Niño Jesús dormido sobre una calavera y el relieve de la Piedad, ambos del XVI, junto a una serie de exquisitas piezas de marfil.


Cabeza en bronce de fauno, s. I
     De la colección de pintura destaca el conjunto de pinturas murales de los siglos XIV y XV, procedentes del convento de San Pablo de Peñafiel, con escenas que representan la vida de la Magdalena, el Juicio Final y la Inmaculada. Junto a ellas una importante colección de pintura gótica y renacentista de discreto formato, siendo destacables la tabla del Llanto sobre Cristo muerto, realizada a finales del XV por el Maestro de Osma, la Adoración de los Pastores de Vicente Macip (h. 1525), la Flagelación de Juan Correa de Vivar (1537), y las tablas posiblemente integrantes de un retablo de Antonio Vázquez (s. XVI), con las escenas del Bautismo de Cristo, la Piedad, los Estigmas de San Francisco, la Misa de San Gregorio y Santa Úrsula y las vírgenes mártires. Otras pinturas relevantes son la Imposición de la casulla a San Ildefonso, de Gregorio Martínez (XVI), el San Jerónimo y la minúscula Virgen orante, ambos de escuela flamenca del XVI, la pintura de San Francisco repartiendo limosna de Felipe Gil de Mena (XVII) y el retrato del Cardenal Mendoza, donde al fondo se aprecia la fachada del Colegio de Santa Cruz con la portada y las ventanas originales.

Artes suntuarias
     Distribuidas por las salas aparece una importante colección de artes aplicadas, como una nutrida colección de cerámica monástica y doméstica, de diferentes épocas, destacando el botamen de farmacia de Talavera perteneciente a la Botica de San Ignacio, de la Compañía de Jesús, y el de la Botica del Monasterio de San Benito, ambos del XVIII.
     La orfebrería ofrece cruces procesionales románicas y góticas, junto a otras de los siglos XVI y XVII, variados objetos litúrgicos de distintas épocas y estilos, joyas, coronas, bandejas, medallas, pinjantes, monedas y armas de distintos tipos.

Mosaico con palomas y cráteras, Villa de Prado, s. IV 
     Junto a una urna y un elegante relicario del XVII, el museo conserva importantes piezas de mobiliario, como una cama y una larga mesa del XVI, arcones de nogal, arquetas y un arca de caudales de hierro del siglo XVII. También se pueden encontrar tapices, juegos de naipes, ediciones bibliográficas, sellos reales, amuletos, instrumentos musicales e incluso un ajuar textil con un reponcillo de terciopelo de la primera mitad del siglo XV.

HISTORIA DE VALLADOLID

     El museo, junto a restos ornamentales del propio Palacio de Fabio Nelli, como murales de azulejería y un medallón con el supuesto retrato del banquero, guarda objetos y documentos importantes de la historia de la ciudad, comenzando por un bordado con las armas del linaje del Conde Ansúrez, y una espada y un cofre que la tradición dice le han pertenecido, aunque se trate de piezas del XV y XVI respectivamente.

     También aparecen cerámicas elaboradas en los alfares de la calle Olleros (Duque de la Victoria), el sarcófago en madera policromada del infante don Alfonso, tercer hijo de Sancho IV y María de Molina, restos del artesonado del Palacio del Almirante (Teatro Calderón), un tapiz de armas elaborado en un taller vallisoletano en el XVI, la veleta del Hospital de la Resurrección, el célebre estandarte de San Mauricio pintado para la llegada de las reliquias a la ciudad en 1604, la lápida sepulcral del insigne escultor Gregorio Fernández, el dibujo del Campo Grande realizado por Diego Pérez Martínez en 1788, las Ordenanzas de Valladolid de 1818, el plano del convento de San Francisco dibujado en 1835 por Rodrigo Exea y la maqueta del antiguo Ayuntamiento, aunque posiblemente la pieza más popular sea el célebre Sillón del Diablo, cuya espeluznante leyenda que sigue cautivando y atemorizando a los más sensibles.

Una vitrina de la Sala de Romanización





HORARIOS DE VISITAS:

INVIERNO (del 1 de octubre al 30 de junio)
De martes a sábado: 10 a 14 y de 16 a 19 h.
Domingos y festivos: 10 a 14 h.

VERANO (del 1 de julio al 30 de septiembre)
De martes a sábado: 10 a 14 y de 17 a 20 h.
Domingos y festivos: 10 a 14 h.

CERRADO: Lunes, 1 y 6 de enero, 8 de septiembre y 24, 25 y 31 de diciembre.






Una sala de Bellas Artes




TARIFAS:

Entrada General: 1,20 €

Entrada Gratuita: menores de 18 años, mayores de 65 años ó jubilados y estudiantes con carnet.

Grupos: consultar con el museo. Tel. 983 351389.

Sábados y domingos gratuito.








Mural con pinturas góticas, procedente de Peñafiel















Sepulcro del infante Don Alfonso, s. XIII
















Niño Jesús dormido, alabastro s. XVI






















Sala ambientada en el siglo XVI donde figura el Sillón del Diablo





















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