31 de mayo de 2016

30 de mayo de 2016

27 de mayo de 2016

Theatrum: BELÉN NAPOLITANO, un sorprendente divertimento multidisciplinar (y IV)








BELÉN NAPOLITANO
Varios autores y artesanos
Siglo XVIII
Madera y terracota policromada, textiles, cera, metales y vidrio
Museo Nacional de Escultura, Valladolid
Escultura barroca y rococó. Escuela napolitana









(Continuación del artículo publicado el 20 de mayo 2016)

CONSIDERACIONES GENERALES

En los tres capítulos anteriores se han presentado los principales componentes y temas concretos que integran el belén napolitano. Toca ahora referirse a la colección en su conjunto para seguir desvelando ciertas claves que ayuden a ser mejor interpretada y así poderla disfrutar de forma más intensa. Como punto de partida, nos referiremos a ciertas consideraciones sobre este tipo de manifestación artística, que tantos admiradores tiene en todo el mundo, a partir del relato que nos ofrece.

Relato de un mito
A pesar de lo determinante que es el componente profano en el belén y la condición de divertimento laico que suponía para los propietarios napolitanos, que lo exhibían en sus salones como un alarde de lujo y riqueza, en él se materializa el relato de un mito que nació vinculado al solsticio de invierno y que representaba un sentimiento natural de renovación permanente que tiene su origen en el culto a Mitra, en cuyo honor sus seguidores romanos celebraban anualmente la fiesta del Natalis Solis Invicti. La Iglesia haría coincidir el nacimiento de Cristo con esta misma fiesta, siendo la fecha del 25 de diciembre confirmada oficialmente por el papa Liberio el año 354 para que el misterio cristiano de la Natividad fuese conmemorado y celebrado en todo el mundo.

Pero a pesar de que la celebración del Nacimiento de Jesús es el hecho que rememora y da origen a la representación, el tipo de representación napolitano nada tiene que ver con el rito litúrgico habitual en iglesias y conventos, sino que responde a una nueva orientación que se materializaba en Nápoles en el siglo XVIII, donde los artistas se implicaron en la creación de un mundo de ensoñación en el que todo es posible, como ocurre en una representación teatral. Para ello, la realidad cotidiana es trastocada y reconvertida en clave de fiesta, de modo que la propia ciudad se convierte en un escenario ideal en el que ocurren acontecimientos fantásticos de los que todos se benefician. De esta manera, el mito religioso se funde con el profano para que tanto el cuerpo como el espíritu queden saciados en la representación, el primero con la abundancia de manjares y el segundo con el nacimiento de Cristo.

La significación del belén napolitano es compleja por la variedad de elementos que en él concurren. Algunos le interpretan, al hilo de las ideas de la Ilustración, como una reflexión sobre la mítica Arcadia, de cuyo ideal se participa al hacer coincidir naturaleza y ciudad, belleza tangible y espiritualidad, sentidos e intelecto, hecho que le confiere un significado completamente diferente al belén devocional.

Relato de un símbolo
El belén napolitano también se puede interpretar en clave simbólica si se tiene en cuenta que en la trama representada subyace de forma alegórica el triunfo del bien sobre el mal y de la virtud sobre el vicio. Pero no sólo eso, pues la sociedad dieciochesca, que con tanta fidelidad se reproduce en el belén, estaba férreamente jerarquizada según el orden implantado por las monarquías absolutistas, quedando también esta circunstancia de poder reflejada en la presencia dual de unos reyes terrenales y del Rey celestial, ambos amparados por el poder de sus ejércitos, en un caso con legiones armadas y en otro por huestes sobrenaturales de ángeles.
Simbólica es también la contraposición explícita entre las clases dominantes y el pueblo llano. En las primeras se patentiza la acumulación de riquezas como sinónimo de una vida de opulencia y refinamiento cortesano, mientras que los personajes de las capas más populares se muestran ocupados en conseguir lo más inmediato para su  subsistencia al borde de lo grotesco, en algunos casos con evidentes signos de insalubridad.

De igual manera, si atendemos al significado de la presencia callejera de mendigos y ciegos, considerados en los montajes napolitanos como ánimas errantes retornadas temporalmente al mundo real, el belén adquiere el valor simbólico de una puerta ritual, a modo de exorcismo, que temporalmente permitía la comunicación entre dos mundos antitéticos: el de los vivos y el de los muertos.

Relato de una tradición
El belén napolitano constituye el relato de la tradición religiosa que implantara el santo de Asís en 1223, según lo describe su primer biógrafo Tomasso di Celano, fraile franciscano autor en 1228 de la obra Sanctus Francisci Assissiensis, vita et miracula, si bien interpretada en clave bien distinta mediante la incorporación de motivos laicos, totalmente novedosos, reflejo de la sociedad ilustrada del momento.

En el belén napolitano, aunque subyace aquella tradición religiosa que fue su razón de ser, se mueve en otro ámbito de intenciones hasta convertirse en una creación desacralizada, en una expresión de arte popular que roza lo irreverente y que se regocija con la inclusión de anacronismos lúdicos, de carácter profano, que se fusionan con naturalidad con el relato religioso, de modo que, mezclados convenientemente, el pueblo napolitano podía reconocerse en ellos. En este sentido, el belén refleja la comicidad también presente en los escenarios teatrales, participando del mismo espíritu mordaz que animaba la ópera bufa y la Comedia del Arte, cuyos protagonistas, Arlequín y el criado Pulcinella, eran incorporados a los belenes.

Por este motivo, el belén napolitano no sólo adquiría significado en tiempo de Navidad, sino que sus propietarios, alentados por la fiebre del coleccionismo, tendieron a convertirle en una exhibición permanente, en una tradición lúdica que llenaba sus ratos de ocio durante muchos días del año, en un divertimento culto y creativo que permitía mostrar su inventiva, sensibilidad, preparación cultural y riqueza, cuyo fin último era el prestigio social en el ambiente de "napoletanità".

APARICIÓN DE LOS "PRESEPI NAPOLETANI" DIECIOCHESCOS  

El fenómeno tiene su origen cuando en el siglo XVII en Nápoles se abandonan las pautas escultóricas tradicionales, en piedra o madera, para comenzar la elaboración en terracota de figuras de pequeño formato, lo que permitía a personajes de la realeza, la aristocracia y la burguesía satisfacer su deseo de colocar en sus residencias belenes similares a los que recibían culto en iglesias y conventos. Esto queda demostrado en la obra Il Presepe architettato in nove ragionamienti historicicomorali, publicada en 1689 por el sacerdote Andrea Mastellone y considerada como el primer tratado sobre el arte del belén.

A partir de entonces se inicia un proceso de transformación hacia el prototipo que hoy conocemos. En los primeros años del siglo XVIII se recurre a figuras de vestir a partir de maniquíes de madera, con la cabeza y el tronco tallados en una sola pieza y los brazos y piernas articulados, con el mismo tratamiento que las bambolas para niños de la época y con una medida oscilante entre los 35 y 45 centímetros de altura. En una segunda fase las figuras, igualmente concebidas para vestir con telas reales, pasarían a elaborarse mediante el original sistema de ensamblaje que ya se ha explicado, con el cuerpo en forma de maniquí, formado por estopa enrollada en alambre maleable, y las cabezas, brazos y piernas talladas por separado para cumplir un papel determinado. 
Estéticamente era un momento en que la exaltación barroca confluye en las depuradas formas del Rococó, estilo nacido en Francia en 1700 y en el que las dinámicas formas barrocas aparecen interpretadas en clave de refinada ligereza y sutil elegancia.

El fenómeno es contemporáneo al auge popular del teatro y la ópera por parte de una burguesía entregada con pasión a los espectáculos, hecho que favoreció la construcción en Nápoles de grandes teatros concebidos como nuevos templos de ocio y cultura. Paralelamente, se generalizó el gusto por los bailes, las mascaradas, las cabalgatas y todas aquellas actividades relacionadas con los espectáculos. Esta afición por el espectáculo es la que va a proporcionar las claves para la definición del novedoso belén napolitano.

Una obra teatral de carácter poético, relacionada con las representaciones en los teatros de la ciudad en tiempo de Navidad, proporcionaría a los artistas napolitanos los arquetipos que aparecen invariables en el belén, que junto a las producciones teatrales se convertiría en expresión fundamental de la cultura artística de la ciudad de Nápoles en el Settecento. Se trata de La Cantata dei Pastori, obra compuesta en 1698 por el dramaturgo Andrea Perrucci (1651-1704), nacido en Palermo y napolitano de adopción, que narra en verso las vicisitudes de María y José durante su viaje a Belén a partir de pasajes tomados de los evangelios apócrifos. En clave de farsa, el relato incorpora personajes bufonescos para la distensión del drama, como Razzullo, escribano de hambre feroz y gran torpeza, de acentuada comicidad, que despertaba pasiones entre los espectadores. Al cabo de un tiempo también se incluyó el personaje de Sarchiapone, un barbero chiflado cuyas excentricidades se relacionaban con la Comedia del Arte.

El éxito de este novedoso recurso de libertad literaria y teatral de utilizar personajes subversivos en una composición religiosa, provocaría que las compañías teatrales, de forma paulatina —La Cantata dei Pastori se representó a lo largo de todo el siglo XVIII—, tendieran a dilatar las escenas cómicas en detrimento del contenido sacro del drama, hecho que resultaría trascendental para la creación del repertorio iconográfico de las figuras de los belenes, cuya dicotomía entre lo sagrado y lo profano recoge la influencia de la célebre Cantata.    

Por este motivo es difícil dar solución a la tradicional polémica acerca del origen de la tradición belenista napolitana, para unos de origen aristocrático por el carácter de sus comitentes iniciales, para otros de origen popular por el fervor con que era recibida la grandiosidad de los montajes y la diversión que producía observar la presencia de personajes populares en escenas que reproducían la vida cotidiana, mezclando, con inusitada normalidad, unas escenas anacrónicas, cargadas de humor e ironía, con otras de contenido estrictamente religioso.

El montaje del belén napolitano gozaría de una especial atención por parte de los monarcas, como Carlos VI, para el que en 1707 realizó un célebre montaje el arquitecto Gian Battista Nauclerio que dio lugar a la emulación de esta afición por parte de las clases aristocráticas de la ciudad. No obstante, más decisiva fue la afición mostrada por Calos VII (futuro Carlos III de España), que para la elaboración de figuras recurrió a los prestigiosos artistas que trabajaban en la Real Fábrica de Porcelana de Capodimonte, por él fundada en 1738 con motivo de su matrimonio con María Amalia de Sajonia, que también compartía la afición, y a los telares de la Real Fábrica de Tejidos de San Leucio, fundada por el monarca en las proximidades de Caserta en 1750.   

Entre los principales autores de pastori se encuentran el gran escultor Guiseppe Sanmartino (1720-1793), Francesco Celebrano (1729-1814), Lorenzo Mosca (1720-1793), Angelo Viva (1748-1837, Salvatore di Franco (activo 1770-1815) y Guiseppe Gori (activo 1770-1820), a los que se suman los especialistas en animales Francesco Gallo (activo 1770-1829), Giuseppe da Lucca (activo 1785-1827), Francesco y Nicola Vassallo, Francesco di Nardo (activo 1710-1758), Domenico Punziano (activo 1727-1735) y Carlo Amatucci, así como Antonio Venaccia, refinado autor de instrumentos, y Leopoldo Amoroso, orfebre de sofisticados recipientes.

Antigua instalación en el Palacio de Villena
EL BELÉN NAPOLITANO DEL MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA

El Belén napolitano del Museo Nacional de Escultura responde a un arduo y prolongado proceso, a lo largo de veinte años, de compra de piezas en el mercado de antigüedades por parte de los coleccionistas madrileños Emilio y Carmelo García de Castro Márquez, que lograron reunir una colección que ofrece todos los elementos y escenas preceptivas de todo belén napolitano al completo, con 620 piezas elaboradas entre 1725 y 1790 de las que 184 son pastori elaborados por destacados escultores y artesanos, aunque en gran parte desconocidos por no estar firmados, todas con una gran unidad estilística que encajan como una maquinaria de precisión. Entre las piezas se encuentran 26 figuras atribuidas a Francesco Celebrano, que representan parejas con el traje típico de diferentes provincias napolitanas, y un grupo de verduras en barro policromado firmado en su base por Eduardo Ingaldi.

En 1996 la colección, que incluía el decorado para el montaje trazado por los propios coleccionistas, fue adquirida por el Estado, que la destinó al museo vallisoletano. Desde entonces y hasta diciembre de 2015 fue expuesta, tal y como lo habían concebido sus antiguos propietarios, a modo de gran diorama dentro de una larga vitrina que ocupaba una sala del Palacio de Villena1.

Actual instalación en el Palacio de Villena
Desde el 22 de diciembre de 2015 pasó a ocupar en el mismo edificio la sala concebida inicialmente como biblioteca, de mayores dimensiones y con diferente planteamiento expositivo. El diseño corresponde a Ignasi Cristià, especializado en Escenografía y Dramaturgia, que ha concebido el espacio como una "caja mágica", de tonos oscuros en la que destaca una gran vitrina que ampara el belén, en el que se ha prescindido del plastico anterior para crear dos profundas perspectivas que confluyen en una panorámica con una vista del Vesubio. El espacio escénico consta de un pavimento de aspecto pizarroso y organizado en terrazas, junto a la evocación de una serie de arquitecturas que en forma de paneles con fotomontajes reproducen en tonos neutros algunos edificios existentes en Nápoles.

La nueva sala incorpora una serie de vitrinas que, a modo de rito iniciático, explican al visitante las características de los componentes del belén napolitano, así como una vitrina en la que se expone el Misterio perteneciente al Belén Pérez de Olaguer, que conserva como decorado ilustrativo un templo de mediados del siglo XIX. En los muros aparecen paneles explicativos, de carácter didáctico, referidos al belén como fenómeno artístico genuino de la ciudad de Nápoles y al fondo un pequeño espacio en el que se proyecta un audiovisual sobre la actual ciudad italiana, su historia y su gente.

Informe y fotografías: J. M. Travieso.


NOTAS

1 Otro fantástico belén napolitano reunido por Emilio y Carmelo García de Castro, hermano y de igual categoría a la colección de Valladolid, fue adquirido en 2014 por la Fundación Católica San Antonio para ser depositado y expuesto en la colección permanente del Museo Salzillo de Murcia.

Bibliografía

TRAVIESO ALONSO, José Miguel. Presepium. En torno al Belén Napolitano del Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid. Domus Pucelae. Valladolid, 2008.


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26 de mayo de 2016

VIAJE: MÉXICO COLONIAL, del 22 de octubre al 5 de noviembre 2016

PROGRAMA

Sábado 22 de octubre    Valladolid – Madrid - México D.F.
A las 10.30 horas salida desde la plaza de Colón en autobús con destino Madrid. Llegada a al aeropuerto de Madrid. Tramites de facturación y embarque en vuelo regular directo con destino México D.F. en vuelo de Iberia 13.30 horas Llegada al aeropuerto de México a las 18.25 horas y encuentro con el guía acompañante. Traslado hacia la ciudad. Cena y alojamiento en el hotel Casablanca o similar.

Domingo 23 de octubre   México D.F.
Desayuno en el hotel. Por la mañana, salimos  para hacer la visita de la zona arqueológica de Teotihuacán “ Lugar de los Dioses” a 53 km del distrito federal, allí estuvo asentada la cultura teotihuaneca,  visita de la zona arqueológica y almuerzo en restaurante de la zona, posteriormente regreso a México D.F. y visita del Museo Nacional de Arte, el cual tiene la función de conservar , exhibir , estudiar y difundir obras de arte producidas en México entre la segunda mitad del s. XVI y y la primera mitad del s. XX, con lo cual ofrece una visión global y sintetizada  de la historia del arte Mexicano de este periodo. Esta situado en el corazón del centro histórico de la ciudad de México y es considerado una de las obras arquitectónicas del país más importantes del s. XX. Regreso al hotel, cena y alojamiento.

Lunes 24 de octubre   México D.F.
Desayuno en el hotel. Por la mañana salida para hacer la visita de la ciudad: Zócalo, Catedral, Palacio Nacional (frescos de Diego Rivera), Palacio de Bellas Artes, Paseo de la Reforma, almorzaremos en el recorrido y visitaremos  la Basílica de Guadalupe, el santuario más importante de México, veremos la nueva basílica , donde se encuentra la imagen original de  la Patrona de México. El templo fue construido en el 1976 por el arquitecto Pedro Ramírez. Desde el gran atrio se puede admirar el primer templo construido en el s. XVI sobre el cerro de Tepeyac, y la vieja basílica que data del s. XVIII. En ese lugar todos los 12 de diciembre se dan cita cientos de miles de mexicanos que llegan en procesión para adorar a la Virgen. Regreso al hotel, cena y alojamiento.

Martes 25 de octubre   México D.F.
Desayuno en el hotel. Dedicaremos la mañana a la visita del Museo de Antropología, considerado uno de los 3 más importantes del Mundo. Posteriormente  nos dirigiremos a Xochimilco para dar un paseo en Trajinera a través de los canales. A bordo de la Trajinera se  proporcionará el almuerzo. Posteriormente nos dirigiremos a visitar los Museos de Frida Kahlo y Diego Rivera. Regreso al hotel cena y alojamiento.

Miércoles 26 de octubre   México D.F. - Tlaxcala - Puebla
Desayuno en el hotel. Por la mañana, salida por carretera hacia Puebla, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, en el recorrido visitaremos Tlaxcala, lugar donde veremos los “ Portales”, conocidos como “Portal Real y Portal de Parián”, Palacio del Gobierno, Palacio de la Cultura, Palacio  de Justicia “Ex capilla Real de los Indios”, almuerzo durante el recorrido . A continuación visitaremos la zona arqueológica de Cacaxtla es conocida mundialmente por la calidad de sus pinturas murales, pues forma parte de un conjunto arqueológico excepcional, al que se agregan Xochitecatl y San Miguel del Milagro, en este municipio de Nativitas , podrás contemplar  unos de los descubrimientos más recientes realizados en tierras tlaxcaltecas, el conjunto palaciego y ritual de Cacaxtla, que significa lugar donde muere la lluvia en la tierra. Llegada a Puebla. Cena y alojamiento en el hotel NH Puebla o similar.

Jueves 27 de octubre   Puebla - Cuernavaca - Taxco
Desayuno en el hotel. A continuación visita de la ciudad de Puebla incluyendo durante la misma la panorámica del Zócalo, la Catedral, la Capilla del Rosario y la Biblioteca Palafoxiana, A continuación salida a Cuernavaca, almuerzo en ruta  visitaremos la Catedral de Cuernavaca del siglo XVI que sirvió para evangelizar a los nativos y salida por carretera hacia Taxco. Llegada, cena y alojamiento en el hotel Monte Taxco o similar.

Viernes 28 de octubre    Taxco - Patzcuaro
Desayuno en el hotel. Por la mañana realizaremos la visita de la ciudad de Taxco y de su joya barroca la capilla de Santa Prisca., Almuerzo en restaurante local y saldremos por carretera hacia Patzcuaro.  Llegada, cena y alojamiento en el Hotel Misión Patzcuaro.

Sábado 29 de octubre   Patzcuaro - Morelia - Patzcuaro
Desayuno en el hotel. Por la mañana salida hacia Morelia para hacer la visita de día completo  de la ciudad: Música, cinematografía, exquisitos platillos y edificios de cantera rosa son algunos  de los atractivos que ofrece Morelia, la capital del Estado de Michoacán. Por sus bellezas naturales  y  culturales , esta ciudad fue reconocida como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Aquí se asientan las Instituciones  y la Universidad de San Nicolás Hidalgo. Visitaremos la Plaza de Armas ,Palacio del Gobierno, Jardín y Conservatorio de las Rosas, Palacio Clavijero, Mercado de dulces, Acueducto, Fuente de las Tarascas, Callejón del Romance y Calzada. Almuerzo en restaurante local, y por la tarde visita del Museo Nacional Michoacano. Regreso a Patzcuaro, cena y alojamiento.

Domingo 30 de octubre   Patzcuaro - Guadalajara
Desayuno en el hotel. Desayuno por la mañana visita de Patzcuaro, pueblo mágico de México, panorámica donde visitaremos la Iglesia de Nuestra señora de la Salud, templo y Colegio de la compañía de Jesús, el Sagrario, la casa de los Once patios y Andador de Madrigal de las Altas Torres. Sus típicas plazas de vasco de Quiroga , Gertrudis Bocanegra, nos invitan a pasear entre escenas populares y gran variedad de artesanías. Almuerzo en restaurante local, llegada a Guadalajara para hacer la visita panoramica del centro histórico veremos, la Plaza de Tapatía, el Palacio del Gobierno, con los Murales de Orozco , el Teatro de Gollado, la Catedral, el Hospicio Cabañas y  traslado al hotel. Cena y alojamiento en el  Hotel NH Collection Guadalajara o similar.

Lunes 31 de octubre   Guadalajara - Tequila - Guadalajara
Desayuno en el hotel. Por la mañana salida para hacer la visita de Tequila, el almuerzo le realizaremos en uno de los restaurantes de la zona. Continuaremos hacia Tlaquepaque, pintoresca villa de calles adoquinadas, portales, galerías, el bazar artesanal más grande y colorido de México,  caminaremos por las calles empedradas con el andador de artesanías y terminaremos en la Plaza el Parián donde encontraremos Mariachis, Regreso al hotel en Guadalajara, cena y alojamiento.

Martes 1 de noviembre   Guadalajara - Guanajato
Desayuno y salida hacia Guanajato, Patrimonio de la Humanidad Fundada en 1559, antigua ciudad hogar de la mina la Valenciana. La plata fue descubierta por primera vez en Guanajato a mediados del siglo XVII. El Templo de San Cayetano se encuentra al lado del yacimiento. Almuerzo en restaurante. Visitaremos esta ciudad llena de túneles y sabor antiguo: Mina de San Román, Monumento de la Pípila, Funicular, Teatro Juárez, Jardines de la Unión, Plaza del Baratillo, Universidad, Callejón del Beso, Mercado Hidalgo y Alhóndiga de Granaditas ,continuación hasta el hotel. Cena y alojamiento en el Hotel Misión Guanajato o similar.

Miércoles 2 de noviembre   Guanajato - San Miguel de Allende - Atotonilco - Guanajato
Desayuno , por la mañana salida para hacer la visita de San Miguel de Allende. Su centro histórico está lleno de edificios bien conservados que datan de los siglos XVII y XVIII. Con sus estrechas calles empedradas, patios arbolados, finos detalles arquitectónicos y suntuosos interiores, San Miguel de Allende es sin duda la ciudad más bonita de México. En 2008 la UNESCO la nombro Patrimonio de la Humanidad, y el aledaño Santuario de Jesús de Atotonilco, citando a la arquitectura civil del poblado como una muestra de la evolución de las diferentes tendencias y estilos, desde el barroco hasta el Neogótico de finales del siglo XIX. Almuerzo en restaurante local, en el regreso visitaremos Atotonilco, cena y posterior visita de  nocturna de los encantadores callejones de Guanajato. Regreso al hotel y alojamiento.

Jueves 3 de noviembre   Guanajato - Querétaro
Desayuno y salida por carretera hacia Querétaro, llegada y almuerzo en restaurante local, visita de la ciudad, Acueducto, Panteón de Querétaros Ilustres, Templo y Convento de la Santa Cruz, Plaza de Fundadores, Estatua del Apóstol del Gobierno (Casa de la Corregidora), Casa de Ecala, Templo de San Francisco, Plaza de la Corregidora, Teatro de la Republica y Museo Regional de Querétaro. Cena y alojamiento en el hotel Real de Minas.

Viernes 4 de noviembre   Querétaro - México D.F. - Madrid
Desayuno. A continuación nos dirigimos a Tula de Allende, la ciudad Tolteca más importante de México que floreció entre el 900 y el 1200 conoceremos sus pirámides y los atlantes, visitaremos el recinto con guía local. Salida por carretera hacia México D.F., llegada y almuerzo en unos de los restaurantes del aeropuerto y tramites de embarque para tomar el vuelo de línea regular con destino Madrid. Noche a bordo.

Sábado 5 de noviembre   Madrid - Valladolid
Llegada al aeropuerto de Madrid Barajas a las 14.00 horas, recogida de equipajes y traslado a Valladolid, con llegada prevista a las 17.30 horas.


PRECIO SOCIO EN HABITACIÓN DOBLE: 2.840 €
PRECIO NO SOCIO EN HABITACIÓN DOBLE: 2.890 €
SUPLEMENTO HABITACIÓN INDIVIDUAL: 530 €


REQUISITOS: Grupo mínimo 30 y máximo 40 personas.

INCLUYE:
n Traslado en autocar para el trayecto Valladolid – Aeropuerto Madrid – Valladolid
Asistencia por parte de personal de Viajes Tempo Tours (Asoc. Carrefour) en el traslado al Aeropuerto de Mad.
n Billete aéreo en clase turista de la compañía IBERIA, en vuelo directo.
n Vuelos previstos
            IB6403           Madrid – México D.F.          13.30 - 18.25             
            IB6402           México D.F. – Madrid          20.05 - 14.00 +1
n Traslados en autocar para los incluidos en el itinerario.
n Alojamiento de 13 noches, en hoteles previstos o similares, repartidas de la siguiente manera:
            México DF      Casablanca /4 noches
            Puebla           NH Puebla/1 noche
            Taxco            Monte Taxco/ 1 noche
            Pátzcuaro      Misión Pátzcuaro/2 noches
            Guadalajara   Hotel Mendoza/2 noches
            Guanajuato    Hotel Mission Guanajato/2 noches
            Querétaro      Hotel Real de Minas/ 1 noche
n Comidas incluidas en el itinerario.
Visitas incluidas:
            México D.F.:
                        Visita panorámica de la ciudad de México
                        Zona arqueológica de Teotihuacán
                        Museo Nacional de Arte
                        Basílica de Guadalupe
                        Museo Nacional de Antropología
                        Museos de Frida Kahlo y Diego Rivera
                        Paseo en trajinera en Xochimilco (con almuerzo)
            Puebla:
                        Visita panorámica de la ciudad
                        Catedral
                        Capilla del Rosario
                        Visita panorámica de Tlaxcala
                        Zona Arqueológica de Cacaxtla
                        Zona Arqueológica de Xochitecatl
            Cuernavaca:   
                        Catedral
            Taxco:
                        Visita panorámica de la ciudad
                        Capilla de Santa Prisca
            Morelia:
                        Visita panorámica de la Ciudad
                        Museo Michoacano
            Pátzcuaro:
                        Visita panorámica de la ciudad
                        Basílica de Nuestra Señora de la Salud
                        Casa de los Once Patios
                        Colegio Compañía de Jesús
            Guadalajara:
                        Visita panorámica de la ciudad
                        Visita de Tequila
                        Tlaquepaque (Visita panorámica de la ciudad)
            Guanajuato:
                        Visita panorámica de la ciudad
                        Visita panorámica nocturna de la ciudad
                        Templo de San Cayetano
                        Mina de San Román
                         Monumento del Pípila
                        Funicular
                        Teatro Juárez
                        San Miguel de Allende (Visita panorámica de la ciudad)
                        Santuario de Jesús de Atotonilco
            Querétaro:
                        Visita panorámica de la ciudad.
                        Museo Regional de Querétaro
                        Tula de Allende (Pirámides, Atalantes y recinto arqueológico).
n Tasas aéreas a fecha del presupuesto (315,00 €)
n Acompañante Domus Pucelae.
n Dossier informativo.
n Reunión informativa para presentación del viaje.
n Seguro de viaje especial de anulación-cancelación por causa médica justificada, cubriendo el importe total del viaje.

NO INCLUYE:
- Extras en los hoteles, tales como bebidas en las comidas, llamadas telefónicas, maleteros, etc.
- Cualquier otro servicio no detallado en el itinerario y en el apartado anterior.


INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Correo domuspucelae@gmail.com o tfno. 608 419 228 a partir de las 0 horas del día 27 de mayo hasta el 3 de junio del 2016, debiendo hacer entrega a la reserva de 650 € y el resto del importe del viaje antes del 7 de octubre de 2016 en Viajes Tempo Tours (Asoc. Carrefour), c/ Santa Clara 1-3 Tfno. 983 666 663 / Persona de contacto: Pablo Parrilla. Horario: de lunes a viernes, de 10.00 a 13.30 y de 17.00 a 20.00 horas.

FORMAS DE PAGO: Efectivo, Tarjeta de Crédito, Tarjeta Pass Carrefour o mediante transferencia a la cuenta bancaria que le proporcionará la agencia, indicando como concepto “Viaje a México Domus Pucelae” y el nombre de los viajeros. Enviar copia de la transferencia por correo a la dirección: info@imaginaunviaje.com
 

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25 de mayo de 2016

Reportaje: Recorrido por el norte de Grecia


En la pasada Semana Santa, y casi ya como una tradición en Domus Pucelae, hicimos un viaje cuyo destino en esta ocasión fueron las regiones de la zona norte de Grecia: Macedonia, Tracia, Epiro y Tesalia, así como a la zona central, donde se encuentran los monasterios de Meteora, y la península de Calcidia con su emblemático Monte Athos.

Tomamos como punto de inicio de nuestro itinerario a Tesalónica, nombre que procede de la hija del rey Filipo II después de la victoria de Tesalia. Es una ciudad con impresionante patrimonio, como la Torre Blanca, situada frente al mar, San Demetrio, el Arco de Galerio, la Rotonda y el Heptapyrgion, incluyendo las visitas al Museo Bizantino y Arqueológico, siempre con las excelentes explicaciones de Spyro, guía de nuestro itinerario durante todo el viaje.

Visitamos Stageira, ciudad de la península Calcídica, lugar de nacimiento de Aristóteles, aunque sólo quedan ruinas cargadas de historia, que junto con Ouranopolis, ciudad fundada por Casandro de Macedonia y Alexarco, fue punto de partida de muchos peregrinos en su camino hasta Monte Athos.

Nuestro itinerario continuó hasta Kavala, Philipi y Amphipolis, donde visitamos museos y yacimientos arqueológicos que informan sobre la historia y cultura de la antigua Grecia.

Visita especialmente interesante fue la realizada a Vergina, ciudad situada en la región montañosa de Pieria, en la Macedonia central, cuyo yacimiento arqueológico fue nombrado Patrimonio de la Humanidad. Allí se encuentra el gran túmulo del siglo IV que alberga los restos de los miembros de la Familia Real de los Argéadas.

En la Macedonia occidental visitamos Kastoria, cuyos orígenes se cree que se remontan al 200 a. C., ciudad identificada con la antigua Celetrum romana.

También tuvimos la ocasión de tener contacto con la naturaleza paseando por la garganta de Vikos y por el parque natural de Zahorohoria.

Ioanina, la isla de Alí Pacha, Dodona y Preveza fueron otros de los lugares donde pudimos encontrarnos con riquezas culturales e históricas de las diferentes culturas que por allí se asentaron.

Para rematar el recorrido, tuvimos la ocasión de conocer y disfrutar la zona de Meteora, con sus monasterios griegos enclavados como nidos de águilas en las inaccesibles cumbres de las elevadas y gigantescas rocas.


Texto y fotografías: Jesús Santos.




















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24 de mayo de 2016

23 de mayo de 2016

Exposición: EVOLUCIÓN DEL ARMAMENTO BÉLICO, del mayo al 16 de noviembre 2016


CASTILLO DE TIEDRA
De mayo al 16 de noviembre 2016

Exposición de maquetas “EVOLUCIÓN DEL ARMAMENTO BÉLICO”
Autor: José Antonio García Ces.

Visita programada en las "Jornadas Culturales en Tiedra", organizadas por Domus Pucelae los días 28 y 29 de mayo 2016.



HORARIO DE VISITAS
Castillo de Tiedra (Valladolid)
Entrada gratuita

* De mayo al 26 de octubre
De miércoles a domingo, incluyendo festivos: de 11 a 14:30 h. y de 17 a 19:30 h.
Lunes y martes cerrado.
Visitas guiadas hasta el 11 de septiembre 2016. Contactar con Oficina de Turismo de Tiedra, telfs. 983 791 405 y 667 763 852.

* Del 27 de octubre al 16 de noviembre
De miércoles a domingo, incluyendo festivos: de 10:30 a 14 h. y de 15:30 a 18 h.
Lunes y martes cerrado.

Más información: Tiedra

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Museo Nacional de Escultura: ARQUEÓLOGOS Y AVENTUREROS, 26 y 27 de mayo 2016














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Charla-coloquio: TESTAMENTOS Y HERENCIAS, 25 de mayo 2016














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20 de mayo de 2016

Theatrum: BELÉN NAPOLITANO, un sorprendente divertimento multidisciplinar (III)








BELÉN NAPOLITANO
Varios autores y artesanos
Siglo XVIII
Madera y terracota policromada, textiles, cera, metales y vidrio
Museo Nacional de Escultura, Valladolid
Escultura barroca y rococó. Escuela napolitana









(Continuación del artículo publicado el 13 de mayo 2016)

2 EL ANUNCIO A LOS PASTORES, EL MUNDO RÚSTICO

Siguiendo la tradición napolitana, el primero de los temas que configuran el contenido narrativo del belén es el episodio del Anuncio a los pastores, caracterizado por mostrar un ambiente rústico y bucólico en el que discretamente aparece la figura del arcángel San Gabriel anunciando la Buena Nueva. El tema sirve de pretexto para recrear el ambiente pastoril en un paisaje abrupto extramuros de la ciudad, en el que se suele incluir algún río con su puente, e incluso pescadores, así como una fuente en la que bebe el ganado, sirviendo los establos en los que pernoctan los pastores de nexo de unión con los edificios de la ciudad.

En este ámbito debe cumplirse la regla de la presencia constante de la figura de un pastor que duerme, integrante de la colección básica de todo belén napolitano, que constituye el punto inicial de la narración y que sugiere, de forma simbólica, que la acción transcurre en la noche, razón por las que algunos pastores portan candiles o preparan hogueras. A su alrededor se distribuyen grupos de pastores realizando todas las actividades propias del pastoreo nómada. Unos cocinando o calentándose junto al fuego, en ocasiones estrechando en su regazo a pequeños zagales, otros ordeñando las vacas o tañendo una gran variedad de instrumentos, sobre todo flautas, gaitas y cornamusas.   

Cerca de los pastores, algunas mujeres se ocupan en la elaboración de mozzarella y otros manjares, siendo numerosos los recipientes dedicados a los productos lácteos, como calderetas y lecheras, distribuidos por el entorno, así como todo tipo de objetos utilizados en el campo, como alforjas, zurrones, talegos, odres, cestas, mantas, etc. Los personajes están caracterizados con fisionomías rudas y curtidas, y con vestimentas rústicas elaboradas con tejidos humildes y piel de oveja, incluyendo las figuras de algunos pastores que, portando pequeños animales, emprenden su marcha hasta el establo en que se ha producido el Nacimiento para depositar su ofrenda.

3 LA POSADA, RECREACIÓN DE LA VIDA COTIDIANA EN NÁPOLES

El siguiente apartado, aunque cueste identificarlo con facilidad, está inspirado en la desafortunada búsqueda de posada por la Virgen y San José a su llegada a Belén, si bien nunca aparecen los personajes sagrados recreando este pasaje. Por el contrario, el tema se convierte en un trasunto que nada tiene que ver con las Sagradas Escrituras, recurriendo a la representación de la posada y el mercado desplegado en torno suyo para mostrar, de forma totalmente anacrónica, una visión generalizada de la vida urbana en el Nápoles dieciochesco, siendo este ambiente callejero el que ocupa la mayor superficie del belén. Esta peculiaridad constituye la característica esencial y el matiz diferenciador del belén napolitano respecto a las representaciones de otros países. Desde un punto de vista actual, los principales valores de este espacio oscilan entre la etnografía, el folklore y la gastronomía por representar, con todo lujo de detalles, la forma de vida callejera de tipo mediterráneo, paradójicamente muy poco frecuentada por las clases adineradas que coleccionaban los presepi y los mostraban en sus suntuosos salones. 

Es en el mercado donde se muestra a todo tipo de oficios y artesanos elaborando y vendiendo sus productos —escribanos, carpinteros, alfareros, toneleros, cesteros, curtidores, zapateros, vidrieros, orfebres, lutieres, hiladoras, tejedoras, modistas, planchadoras, castañeras, etc.—, junto a los que deambulan infinidad de vendedores ambulantes con los más variados productos, provincianos llegados a la ciudad vistiendo el traje típico de su lugar de origen y toda una corte de truhanes y mendigos, siempre minuciosamente descritos.

Otro tanto ocurre en la posada y sus aledaños, reflejo del mundo tabernario, donde, junto a cocineros que sirven suculentos platos, se reúnen grupos de burgueses que fuman en sofisticadas pipas, portan cajas de rapé  o juegan a los naipes o al ajedrez. Un especial atractivo tienen las rondas de músicos que en torno a la posada tañen los más variados instrumentos, reproducidos a escala con una enorme precisión, entre ellos instrumentos de cuerda, como arpas, violines, guitarras, laudes, mandolinas, tiorbas, etc.; de viento, como la gaita zanfoña (zampogna a chiave), la gaita, la flauta, el clarinete (chalumeau), el fagot, etc.; y de percusión, como tambores, matracas de mazos (tricaballaca), panderetas (tamburello), panderos y castañuelas, reflejo de la influencia española en aquel reino. Junto a los músicos no faltan cantantes, bailarines —la tarantela— y saltimbanquis, algunos de ellos encarnados por niños.

Dentro del fragor urbano, hay una serie de figuras, fácilmente identificables, que tienen una connotación especial. Se trata de los mendigos, cojos, bizcos y monjes, que en Nápoles eran conocidos como "almas suplicantes", forma de referirse a las almas del Purgatorio. Según una vieja creencia popular napolitana, entre el 2 de noviembre y el 6 de enero las ánimas de los muertos vagaban libremente por sus lugares queridos, retornando temporalmente al mundo de los vivos para pedir limosna para sufragios durante los días de Navidad, motivo por el que dichas figuras se incluyen en el belén encarnando aquella creencia.

Por otro lado, en los personajes de la posada y del mercado se mezcla la crítica social con un refinado sentido del humor, presentando tipos que en ocasiones se convierten en una calculada caricatura de las actitudes humanas, de sus taras y sus vicios, plasmando incluso deformidades producidas por enfermedades como la tiña, el bocio, la viruela, la ceguera, el raquitismo o la idiocia, por citar algunas.  Este crudo realismo, tratado sin escrúpulos, debía producir un cierto distanciamiento entre los propietarios de las colecciones y el ambiente refinado en que se desenvolvían, y aquel descarnado mundo callejero que se retrata de forma mordaz y con ironía en el belén.      

4 EL MISTERIO DE LA NATIVIDAD

Aunque todo el montaje gira en torno al tema de la Natividad, epicentro y razón de ser de toda la composición, en el belén napolitano el tema queda relegado a un segundo plano, llegando en ocasiones a ser casi imperceptible, difícil de localizar visualmente. En efecto, aunque nunca pierda la dignidad en su tratamiento, la escena del Nacimiento queda enmascarada entre el abigarramiento de las escenas de contenido profano circundantes, sirviendo como referente para su localización el cúmulo de ángeles que revolotean a cierta altura o el templo en ruinas bajo el que se cobijan las figuras.

Al contrario que en el resto de los temas, esta escena sigue unas pautas estereotipadas que se ajustan a las directrices estéticas del arte Rococó, tanto en ademanes y actitudes como en vestuario y colorido. La escena está constituida por la figura de la Virgen sedente y con el Niño en su regazo o depositado a sus pies sobre lujosos lienzos. Les acompaña San José, caracterizado como venerable patriarca, de pie y con el tradicional atributo de la vara florida. 
Ya se ha comentado que la indumentaria de la Sagrada Familia es invariable en diseño y colorido, ya se presente formando parte de un belén completo o en una escena reducida al Misterio, generalmente encerrada en una vitrina (scarabattola).

La Virgen es una de las figuras más delicadas y elegantes, siempre mostrando una belleza idealizada, con la mirada fija en el Niño y gesto ensimismado, ajena al bullicio del entorno. Del reducido grupo, la imagen del Niño Jesús es la que más variantes admite, unas veces plácidamente dormido y otras jugueteando ante aquello que se le ofrece, siempre en total desnudez y siguiendo el modelo de los putti clásicos.

Integrando la escena de la Natividad también se incluyen coros de querubines y de ángeles que son otro de los elementos característicos del belén napolitano, unas figuras que, convertidas en arquetipos, aportaron una nueva modalidad estética al arte cristiano. Son las figuras más dinámicas del belén por estar sus vestiduras agitadas por un torbellino que parece atraerles hacia el establo mientras permanecen suspendidos en el aire. Sus cabezas muestran un exquisito modelado, de gran belleza y aspecto andrógino, mientras sus pies siempre van descalzos. Se acompañan de grandes alas desplegadas y en sus manos sujetan incensarios, instrumentos musicales o filacterías. El agitado movimiento de sus vestiduras está conseguido mediante la aplicación de finos hilos de alambre, ocultos en los ribetes de túnicas y estolas.

Bellas son también las figuras de diminutos querubines que invaden el espacio sagrado, unos en forma de cabezas aladas y otros de cuerpo entero, repitiendo todo el repertorio creado en el Barroco y siguiendo las pautas estéticas del Niño Jesús, algunos de ellos portando flores y guirnaldas.   

5 EL CORTEJO DE LOS REYES MAGOS, EL MUNDO EXÓTICO

Cierra el ciclo la llegada de los Reyes Magos citada en el Evangelio de Mateo, donde no se especifica ni su número ni su procedencia, como tampoco proporciona demasiados datos el Evangelio apócrifo armenio, de modo que los artistas napolitanos continuaron la tradición de considerar tres personajes que vincularon a las tres ofrendas de oro, incienso y mirra, a las tres edades del hombre y a su procedencia de tres de los continentes conocidos: Europa, Asia y África. En el belén napolitano no se hace referencia a la estrella que les guiara ni a la matanza de los inocentes, escena de dramatismo explícito que no tiene cabida en este divertimento.

El cortejo de los Reyes Magos es el apartado más exótico y teatral de cuantos integran el belén napolitano y está relacionado con la influencia ejercida por el estilo Rococó, de origen francés, que alcanzó su máximo apogeo en los años centrales del siglo XVIII y que, constituido en movimiento artístico difundido por Europa, manifestaba el gusto por la mitología y el arte oriental, así como el interés por el hedonismo, el refinamiento, el pintoresquismo y la sensualidad, siempre desprovisto de connotaciones religiosas, en definitiva, un arte al servicio de la vida acomodada y el lujo. En el caso del belén napolitano, la exótica presencia de los Reyes Magos sugiere la existencia de paraísos legendarios de los que proceden las riquezas portadas por su séquito, todo un derroche de fantasía que contrasta con la representación realista del pueblo llano napolitano.

Normalmente los Reyes aparecen montando caballos dotados de lujosas monturas y arreos, aunque no faltan ocasiones, como en el belén de Valladolid, en que llegan sobre camellos engalanados. Junto a ellos, formando grupos muy definidos, se alinean personajes de distintas razas entre las que se distinguen, por sus rasgos faciales y sus atuendos, albaneses, montenegrinos, rusos y griegos, aunque son más significativos los grupos de georgianos de pobladas barbas, los turcos de piel oscura, cabeza rapada y turbantes, y estilizados africanos de raza negra con rasgos abisinios. 
Todos ellos acometen sus papel de soldados, palafreneros, sirvientes y comerciantes, incorporando al desfile objetos tan pintorescos como  palanquines, sombrillas orientales (umbraculum), estandartes, armas, alfombras y tapices, finas sedas, suntuosas piezas de orfebrería y cofres con pintorescas joyas, llegando a convertir el espacio en un animado zoco.

En este orden de cosas, posiblemente lo más llamativo radica en tres tipos de componentes con peculiaridades propias. Por un lado el exotismo de los animales que les acompañan, entre ellos briosos caballos de raza árabe, jaurías de galgos afganos y ejemplares domesticados de razas salvajes infrecuentes en Europa: elefantes, leones, leopardos, monos, pavos reales, faisanes, etc.

Otro grupo lo constituyen las pintorescas formaciones musicales uniformadas, que tañen infinidad de instrumentos musicales elaborados en miniatura con los mismos materiales que en la realidad, incluyendo incrustaciones de nácar y carey, piezas de hueso y marfil, etc. Entre ellos aparecen trompetas, tubas, trompas, bocinas y curiosos serpentones integrando el grupo de viento, junto a tambores, timbales, platillos y sonajas entre los de percusión. Al frente de la formación se coloca el mehterbasi o director de la banda, ricamente vestido al modo de un sultán y portando un curioso bastón de mando con campanillas y cascabeles y rematado por una media luna.    

El tercero de los grupos lo integran bellas y jóvenes mujeres de tez blanca que lucen refinados vestidos, equiparables a los de los Reyes, y suntuosas alhajas, apareciendo como paradigma de extrema elegancia, refinamiento y hasta con cierta carga de sensualidad. Son las georgianas y arménides, cuyas cabezas están modeladas con gran exquisitez, próximas a los patrones neoclásicos franceses, casi siempre luciendo un moño de estilo Imperio adornado con cintas, acorde con la moda que en aquel momento seguían las mujeres de la alta sociedad.


(Continuará)


Informe y fotografías: J. M. Travieso.


Arménide transportada el palanquín y aspecto del zoco

Bibliografía


TRAVIESO ALONSO, José Miguel. Presepium. En torno al Belén Napolitano del Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid. Domus Pucelae. Valladolid, 2008.



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